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Datos personales
- Psic. Laura Fernández Torrisi
- Naucalpan, Estado de México, Mexico
- ♆ Dirigido a público en general, con temas seleccionados para el bienestar de la salud emocional, el desarrollo humano y la familia. También a la comunidad de mujeres con ENDOMETRIOSIS.Quisiera aportar, por este medio y contando con mi preparación académica, así como con mi experiencia de vida, y laboral, algo que pudiera ayudar a mejorar la calidad de vida de quien lo lea. Servir de orientación para quien desée realizar cambios positivos, o para buscar el apoyo adecuado en el momento que se requiera. PARA TODA PERSONA INTERESADA EN SU CRECIMIENTO PERSONAL.
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miércoles, 27 de septiembre de 2017
DESDE EL SÍNTOMA: una mirada integradora. Por: Laura Fernández Torrisi
“La Terapia Gestalt la siento como un arte,
una forma de estar presente,
de estar consciente, y de contagiar al otro desde ahí.
Algo de magia ocurre…”
Fritz Perls
Mi
intención de escribir sobre este tema es porque desde hace mucho tiempo me
dedico a trabajar en terapia con la salud en general. Y en particular con una enfermedad,
poco conocida en su totalidad y cuyos efectos a nivel personal y en la relación
con otros pueden ser devastadores. Esta enfermedad se llama Endometriosis. http://sinti-endo.blogspot.mx/2012/08/endometriosis-una-enfermedad-de-la.html. Actualmente, se estima que aproximadamente 176 millones
de mujeres padecen la enfermedad http://endometriosismexico.com/portal2/ y en México aproximadamente 7 millones de mujeres http://www.in-endo.com. Otro de mis motivos es porque yo misma he experimentado
como paciente la maravilla de este trabajo en mi persona. Esto completa mi
experiencia al vivirlo de ambos lados. Me motiva a querer compartir con colegas
terapeutas y con estudiantes la relevancia del trabajo con síntomas desde el
modelo gestáltico.
Si
se habla de esta enfermedad en particular, endometriosis, es común escuchar una
expresión como: me duele “el” abdomen. Una división, como si no fuera propio (mío) el abdomen. Es diferente
decir, me duelo en mi abdomen. Y como esta expresión, muchas más forman parte
del lenguaje cotidiano.
Es
importante entender que no se posee un cuerpo, se es un cuerpo. Somos nuestro
cuerpo, nuestros órganos, nuestras células. A través del cuerpo experimentamos
lo que somos, nos sentimos y esto es una experiencia corporal. En el cuerpo
lleva impresa toda la experiencia vital desde antes de nacer, durante el
nacimiento y por toda la vida. Parte de esta experiencia se recuerda, y parte
de ella, la que nos conecta con el dolor y lo desagradable, es negada, olvidada
por el consciente, pero no por el cuerpo que la guarda en su estructura y en
sus movimientos. Toda nuestra memoria emocional se guarda en el cuerpo, en la
forma en la que nos configuramos físicamente (fisiología de segundo orden) en
la estructura corporal, en el funcionamiento de nuestros órganos, en la forma
en que nos movemos, paramos, etc.
Nos
relacionamos por dentro igual a como nos relacionamos fuera. El cuerpo habla a
través de las sensaciones, emociones, sentimientos, pensamientos, movimientos y
enfermedades. La aceptación y comprensión de esto nos proporciona salud,
bienestar y experiencia de totalidad. El rechazo o la prohibición para vivirlo,
provoca división interna y malestar. Completarnos como persona es la aceptación
del cuerpo que somos. Las emociones son movimiento del cuerpo que indican una
dirección, un camino a seguir en cada momento por el organismo, a través de
ella podemos saber lo que necesitamos y por tanto completarnos como personas,
crecer. El cuerpo siempre nos habla, nos envía mensajes, que la mayoría de las
veces no escuchamos o no entendemos. El lenguaje del cuerpo (incluyendo lo no
dicho) no miente, su sabiduría es sumamente confiable. El cuerpo nos dice que
estamos equivocando el camino, que hay una incongruencia entre lo que hacemos,
decimos y pensamos; entre lo que vivimos y lo que verdaderamente necesitamos. Por
esta razón es importante el trabajo gestáltico de dialogar con el cuerpo, con
el órgano, con el síntoma. Tiene como finalidad, rescatar lo sano del
funcionamiento del órgano y corregir creencias neuróticas instaladas,
redireccionando el funcionamiento del cuerpo.
Nos
invita a no mirar dicotomías, sino a la totalidad de la persona. A no
centrarnos en la sintomatología de la enfermedad, sino a confiar en que todo
individuo, si está vivo es gracias a sus funciones organísmicas. La manera en
la que funciona el organismo, está guiada por las funciones del Self y hay una historia de ajustes
creativos y neuróticos que, aun cuando estén en desequilibrio, tienden a la
salud, un grado de salud que permite estar vivo.
En
este diálogo con un órgano la intención es que la persona pueda conocer,
confrontar y aceptar algunos aspectos rechazados del órgano y de esta manera
poder suscitar una integración de éstos para encontrar un significado al
vivenciarlo. En lo vivencial es donde se produce el cambio por medio del
contacto y del darse cuenta.
“El síntoma nos informa de que algo falla.
Denota un defecto, una falta. La conciencia ha reparado en que, para estar
sanos, nos falta algo. Esta carencia se manifiesta en el cuerpo como síntoma.
El síntoma es, pues, el aviso de que algo falta. Cuando el individuo comprende
la diferencia entre enfermedad y síntoma, su actitud básica y su relación con
la enfermedad se modifican rápidamente. Ya no considera el síntoma como su gran
enemigo cuya destrucción debe ser su mayor objetivo sino que descubre en él a
un aliado que puede ayudarle a encontrar lo que le falta y así vencer la
enfermedad”. (Dethlefsen y Dahlke, 1983 p 8)
En
este encuentro existencial entre dos personas, es importante destacar la actitud
del terapeuta: fenomenológica, sin interpretación, de respeto, igualitaria y
abierta a la incertidumbre, a lo que sucede
y a lo que vive la persona. Un objetivo en este diálogo entre la persona y su
órgano es que acepte y reconozca la presencia del órgano sano, que se dé cuenta
de cómo funciona y para qué está en su cuerpo, que observe qué similitudes y
qué diferencias tiene con este órgano, que puede hacer como él y que no; y que
nacieron juntos y siempre han sido parte uno del otro, desde el inicio de la
vida.
Menciona
Spagnuolo que el cuerpo “es el lugar donde podemos hallar pruebas de
que existimos. En el cuerpo manejamos las sensaciones, la excitación que surge
a partir de ellas, nuestra tensión, nuestro dolor y placer.” (Spagnuolo,
2017 p 20).
Escuchar
al cuerpo, entender su mensaje por medio de este diálogo terapéutico, darse cuenta
y hacer las adecuaciones necesarias, los ajustes, las modificaciones de
creencias obsoletas, tal vez un cambio en el estilo de vida, en la forma de
mirarse y de mirar el cuerpo. Este trabajo puede llevar al bienestar, a la
completud, la integración, la totalidad. El cuerpo responde. La Gestalt se
completa.
De
aquí mi necesidad de dar a conocer parte del trabajo con síntomas desde la
Terapia Gestalt. Menciona Adriana Schnake:
“Hay dos maneras de conectarnos con los mensajes de nuestro cuerpo. Uno
inadvertida y poéticamente con la cual no buscamos y no esperamos nada
simplemente nos hundimos en la sensación de la parte de nosotros mismos o de
las naturales y dejamos surgir la emoción con un ritmo, un sonido, un color y
hasta un aroma. Y la segunda es a través de los diálogos gestálticos y
polaridades, donde el otro que necesita ser ayudado”. Schnake: recuperado
de http://www.gestaltmedicina.com/pdf/sued/LA_ENFERMEDAD_CARACTER_DIALOGOS_GESTALTICOS_VII.pdf).
Para
cerrar este tema, quiero compartir unas palabras de Dethlefsen y Dahlke
“Un síntoma es una señal que atrae
atención, interés y energía y, por lo tanto, impide la vida normal. Un síntoma
nos reclama atención, lo queramos o no. Esta interrupción que nos parece llegar
de fuera nos produce una molestia y desde ese momento no tenemos más que un
objetivo: eliminar la molestia. El ser humano no quiere ser molestado, y ello
hace que empiece la lucha contra el síntoma. La lucha exige atención y
dedicación: el síntoma siempre consigue que estemos pendientes de él”. (Dethlefsen y Dahlke, 1983 p 6-7)
Y otras
de la Dra. Adriana Schnake (2001):
“Si mantuviéramos un diálogo con cada
uno de los órganos, sistemas, tejidos y secreciones, hallaríamos toda la
sabiduría que la humanidad puede anhelar” “se requiere total respeto de cómo es
el otro, quitarle a los síntomas y a la enfermedad el carácter de enemigos”
Referencias
Dethlefsen,
T y Dahlke, R (1983). La enfermedad como camino. México: Debolsillo
Schnake,
A. (2001). La voz del síntoma. Chile: Cuatro vientos
Spagnuolo,
M (2017). El cuerpo como un “vehículo”de nuestro ser en el mundo. Revista Figura Fondo. Número 41, p 20
Simposio
“Cuerpo y Psicoterapia” Título ponencia: LA ENFERMEDAD Y EL CARÁCTER: DIÁLOGOS
GESTÁLTICOS CON EL CUERPO Autores: Nelson Caracó (Uruguay), Adriana Hosner
(Uruguay) y Juan Antonio Varela Raby (Chile),
lunes, 12 de junio de 2017
Conferencia 2017: Sinti-Endo Nuestras emociones y la relación con la Endometriosis
martes, 1 de marzo de 2016
El sentido del dolor y el camino a mi libertad - Testimonio: Ofelia Gudiño
Quiero hacer una breve introducción al testimonio regalado por Ofelia.
En primer lugar porque la conozco, la aprecio y tuve el honor de acompañarla en
el camino previo a este proceso (¡cómo olvidar el frasco de mermelada!...)
Y en segundo lugar porque este tema nos ocupa el día de hoy a
psicólogos y abogados, cada vez son más los matrimonios que deciden no vivir
juntos, y generalmente no se hace de la mejor.manera, y los afectados, casi
siempre son los niños o el que menos posibilidades económicas tiene. En otro
artículo escribiré sobre este tema, ahora no quiero robarle espacio a esta valiosa
parte de tu vida querida Ofe, lo recibo con amor y en mi corazón, y tal como te
lo prometí: lo hago público. Gracias de verdad por tu confianza y tu valor.
Me quedo con una agradable sensación al leer cómo has movilizado tu energía y cómo el sentido que antes no estaba, logró instalarse en tu vida.
Espero que sea útil para quien esté pasando por este proceso, y ojalá
puedan apoyarse con un proceso terapéutico. Laura.
Les dejo las valiosas palabras de Ofelia:
“Los hijos nunca son responsables de tu divorcio y mucho
menos culpables. Nada hicieron que pudiera afectar tu decisión o la de tu
pareja.
Mucho tiempo paso antes de que yo pudiera enfrentar este
largo proceso. Mucho tiempo en el que pude elaborar un largo duelo aún dentro
del matrimonio. Quien toma la iniciativa ya lleva consigo un proceso caminado,
ya ha pasado largas noches en vela sopesando los pros y contras de la
situación, para siempre llegar al mismo punto: y mis hijos? Que si son pequeños
hará falta su padre,(después descubrí que no es la imagen paterna sino la
masculina o viceversa), que si en la adolescencia “etapa difícil” cómo los voy
a controlar! Nunca es buen tiempo.
Cuando me di cuenta de que tras dos intentos u oportunidades
de reintentarlo no quedaba vuelta atrás, mis hijos comenzaban la adolescencia,
fue una gran sorpresa y un grande impulso el que aún ellos me ayudaron a tomar
la decisión final.
Pasé mucho tiempo pensando en cómo los había “orillado” yo a
ser parte de ese cambio, no quise hacerlos responsables de ello. Me sentí
culpable: por haber “escogido” mal (introyecto familiar), por no haberles dado
una infancia de ensueño (era mi obligación no? Introyecto familiar), aún más
allá: no les heredaría nada (moralmente estaba frita y condenada por no
heredarles, esto me lo dijo una hermana). En todo este mar de confusión, la
única persona que me apoyó fue mi papá,
el costo fue mi libertad, ahora lo veo han pasado ya 3 años de su muerte y
apenas soy libre por primera vez en mi vida. Sin mi papá jamás lo hubiera
logrado.
Nunca me he arrepentido de mi decisión, mis hijos terminaron
de crecer tal y cómo yo planee, me di completamente a la tarea de transmitir
los valores que yo decidí, sacudí lo que no quería en ellos. Empecé por
decirles que una familia siempre lo es, lo que sucede al separarse es un mero
“tecnisismo” papá y mamá no viven en la misma casa pero siempre habrá una mamá,
un papá y un hijo. Intenté la mayor de las veces no criticarlo, no sembrar odio
en ellos hacia su padre. Dejé al tiempo la verdad, llegaría el momento en que
cada uno podría acomodar en su interior al padre que necesitaba, al que había
vivido. El estuvo muy largas temporadas ausente, culpándolos.
Hubo maltrato, a decir verdad aún es inverosímil tantos años
de miedo y dolor. Violencia económica, psicológica, física, de género. Maltrato
que estuvo muchas veces cargado de ironía, de burla frente a los niños.
Denigrante. Fui un escudo intentando que no fueran mis hijos quienes sufrieran,
pero tampoco oculté la verdad, fueron testigos de muchos duros momentos. Hubo
miedo, impotencia y dolor. Mis hijos ya adultos, hoy dicen que ambos hablamos
mal del otro, es cierto, yo recuerdo que me ridiculizó siempre frente a ellos. También
les he pedido perdón, mil veces, hice lo que podía hacer en ese momento,
prioricé lo mejor para ellos aún con una mente cegada por el miedo. No me
justifico simplemente les he dicho: así fue, así sucedió para mí. Lo que nunca
me ha quedado duda es que si los alejé fue por su seguridad en gran parte.
El decía que era mi obligación “hacer que sus hijos lo
amaran y respetaran”, como si el respeto y el amor fueran un deber!!y aprendido
además.
Hubo un juicio, un año y medio en tribunales, mis hijos
declarando, en estudios psicológicos, un juez que no entendía nada. El abogado,
yo también. Estudios “psicológicos” para todos. Él me acusaba de deprimida y el
deprimido fue él en estos estudios. Yo era la fuerte, la dura en la percepción
de mis hijos,” mala madre!!” dijo él, cómo no era yo la imagen fuerte si yo los
mantenía, decidía, educaba?...al final, no fui merecedora de una sentencia de
divorcio legal…yo hacía muchos años que emocionalmente ya lo había sentenciado.
El papel? Cuando comprendí que de nada iba a servir puesto que nada hay, nada
dio a sus hijos, quedé en paz.
Yo me fui, dejé la casa en que vivíamos puesta, perfecta.
Todo se quedó ahí y también las historias de horror que ahí se gestaron. A
veces el dulce néctar del olvido me acompaña, a veces algo dispara mis
recuerdos. No quiero llenar de dolor mi vida, por eso olvido. Pasaron años
antes de sugerirme siquiera la idea del perdón, antes tuve que entender,
digerir y sanar algunas cuantas miles de cosas en mi vida personal apoyada en
psicoterapia, estudiando mucho, sobreviviendo.
Y la vida te pone las cosas para culminar el aprendizaje que
toca: dos de mis hijos se fueron a vivir con él, cada uno con motivos
diferentes y cada uno ha podido
resignificar la relación con su papá.
Ahora me dicen que les gusta ver cómo puedo hablar por teléfono o verlo sin que
discutamos o sin que yo muera de miedo. Yo nunca me di cuenta de que les era
tan importante. Tampoco soy ahora controladora, respeto su decisión, los eduqué
en libertad para tomar sus determinaciones, los amo y lo saben…de vez en cuando
su papá me habla para darme quejas como “tu hija no arregla su recámara, son
cosas de mujeres que tú debes arreglar.”... hace algunos años el hígado se me
hubiera hecho paté de la rabia. Hoy simplemente me río, doy gracias por
recordarme las infinitas razones por las que me fui, y sigo adelante…jamás
regañaría a mi hija a control remoto por algo que no me afecta y que en relación a ella no me es
trascendente. Mi otra hija mantiene una relación muy lejana con su padre,
francamente él solo tiene expectativas hacia ella, nunca escucha lo que ella
logra, sus sueños...ni siquiera la ve. Y
ella, ahora adulto, entiende que el problema es de él, y que quien
pierde con su actitud es él.
Sencillamente, me siento una buena madre, satisfecha por el
deber cumplido de haber criado tres hermosísimos seres humanos, amorosos hijos
… pese a su padre y pese a mis propias debilidades. Educar es sacar lo mejor de
una persona, sacar de dentro, lo que ya se trae y sin duda lo logré. Hoy mi
vida es muy diferente, libertad y paz, no sabría qué hacer sin ellos!! Y claro,
sin las tres estrellas que rodean mi vida y que dieron tanto sentido a pesar
del dolor”.
Ofelia Gudiño
Publicado por Laura Fernández Torrisi
Etiquetas:FAMILIA,PAREJA,PSICOTERAPIA | 0
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jueves, 25 de febrero de 2016
MIEDO AL COMPROMISO - POR: JORGE BUCAY
* Jorge Bucay - Médico psiquiatra - Escritor - Psicoterapeuta Gestalt
“No te prometo nada, sino que una vez más te elijo a vos,para estar, para compartir tus cosas y también las mías,para construir juntos, si así lo decidimos, porque simplementedesde el amor y por amor estoy comprometido con vos”¿Los hombres hablan del “no compromiso”?El compromiso no depende de lo que “puedo hacer” sino hasta donde voy a involucrarme yo en esta historia, en esta relación que estoy sosteniendo con el otro.El compromiso no tiene que ver con la posibilidad de cumplir con lo que me comprometo sino con mi Actitud hacia aquello con lo que me comprometo.Partimos del hecho de que si uno de los dos no quiere tener un compromiso entonces “los dos no pueden” y la pareja no se consolida.“Si no te queres comprometer yo si puedo comprometerme conmigo mismo, comprometerme con lo que quiero y siento, pero no puedo comprometerme con vos”. Para que haya un compromiso se necesita de dos porque el proyecto es de a dos.“Y si no queres comprometerte, está bien, pero entonces no conmigo”,Es decir, no puedo ser cómplice de tu elección de “ no compromiso” si tu elección a mi me daña y me deja en un lugar que no me gusta.Suele aparecer el miedo a comprometerse en aquellas cosas que producen cambios. Porque comprometerse significa abandonar algo para elegir otra cosa y eso implica cambios en nuestra vida. Y el “no compromiso” es: el no estoy dispuesto a dejar mis intereses personales para abocarme a otra cosa.La vida es mas o menos asi: Tanto pones, tanto sacas y si pones poco, sacás poco. Cuanto más pones en la vida, más sacas de la vida.Si queres vivir una vida chata y opaca es muy simple… no te comprometas, pero tampoco exijas ni esperes que la vida te de cosas y a su vez te sorprenda, no esperes poder disfrutarla ni vivirla en plenitud, porque para vivirla tenes que “estar ahí” y para estar ahí, tenes que comprometerte desde adentro.Hay muchas personas que temen comprometerse por miedo a no poder cumplir en el mañana con lo que prometió hoy.…Comprometerse no tiene nada que ver con cumplir aquello que uno dijo sino con la actitud de uno. Por eso la diferencia entre comprometerse y prometer;“ No sería bueno que elabores una pareja desde prometer cosas, sino estar comprometidamente desde el alma y con tu vida con la otra persona”.Lo difícil no es dejar de prometer cosas sino el hecho de no poder comprometerse desde adentro, en ese momento, con el otro.Si uno cree que tiene que cumplir con lo que se comprometió aunque en realidad haya cambiado de idea, si uno cree que no puede decir “ mirá esto que nos pasaba a vos y a mi, a mi ya no me pasa, yo he cambiado de idea”.Si uno no puede aprender a salir de una cosa asi entonces no se compromete nunca hasta que no esté absolutamente seguro de todo y la seguridad en todo no existe.Cuando hablamos de decisiones podemos distinguir entre: decisiones definitivas, las permanentes y las decisiones postergadas.“ No tomar decisiones es una forma de no comprometerse por lo cual no existe un compromiso interno con el otro”.Postergar una decisión es muchas veces postergar un compromiso y cuando es permanente también es una falta de compromiso.Una decisión es permanente cuando digo: “Esto es asi y es asi para siempre” y esto es desconocer que yo cambio, vos cambias, la realidad cambia.Una decisión es definitiva cuando decido ponerle “fin” a una situación. Es decir;“A menos que la situación cambie esta es mi decisión, mientras todo siga como está, esta es mi decisión y cuando cambie yo te voy a avisar y te lo voy a decir porque vos sos participe de esto, y porque estás a mi lado”.Muchas personas creen que tomar un compromiso con otra es estar “obligado/a”.Nadie está obligado a nada, si tengo la obligación de respirar por ejemplo.“No estoy obligado a muchas cosas pero si comprometido con otras”.…Lo que importa cuando uno busca que el otro se comprometa no es querer arrancarle una promesa que después el otro no va a poder cumplir, sino ver el modo de encajar tu proyecto personal de vida y el mío, de entender y hablar sobre cual es tu proyecto y cual es el mío.Y si tu proyecto de vida no encaja con el del otro¿porqué insistir con alguien que no quiere comprometerse?.“ Si yo estoy con alguien que quiero mucho pero no lo siento comprometido desde adentro, más que preguntarme el por qué no quiere comprometerse me preguntaría ¿que hago yo acá? Que lugar ocupo en esta relación? ““ No estar sola/o no es una buena razón para estar con alguien”.…La razón para querer que alguien se comprometa conmigo es el AMOR, es la elección compartida de un “proyecto en común”, no es el llenar un vacío que dejó alguien o algo en mi vida.A veces creo que el miedo al compromiso es el miedo a no poder decir:“ Mi proyecto no es este, mi proyecto no te incluye o mi proyecto no te incluye todavía”Y será cuestión de poder hablar de esta historia y no de escaparse del tema o tal vez hablar un poquito nada más del tema para no llegar a comprometerse.…Finalmente , COMPROMISO tiene que ver con RESPONSABILIDAD, es decir;responder por lo que decido. NO significa estar obligado a nada, no significa mantener esta decisión infinitamente, significa ir chequeando cada día quién soy a través de lo que decido y de lo que elijo.“Hay personas que les gusta pensar que han sido elegidas una vez y para toda la vida, y hay otras que preferimos despertarnos a cada mañana y confirmar; que esta mañana, también he sido elegido Una Vez Más, por la persona que amo”.
Autor: JORGE BUCAY
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viernes, 3 de julio de 2015
ESTUDIO ENDOMETRIOSIS
martes, 21 de abril de 2015
¿DÓNDE TE PARAS EN LA VIDA? – Por Laura Fernández Torrisi
No conozco un valor mayor que el necesario para mirar dentro de uno mismo.
(OSHO)
Dedicado a: Ana Laura Alemán
Dedicado a: Ana Laura Alemán
A partir de la lectura de lo escrito por el Dr. Berne, y de apuntes de clases y cursos de Psicología y Gestalt, complementar para hablar de sentimientos y emociones, de nuestra vida emocional y el cómo afecta también nuestra salud, me parece importante, trataré de explicar cómo sentimos y cómo aprendemos a sentir. De tratar de darnos cuenta desde dónde escribimos el guion que protagonizamos.
Todos sabemos que tenemos un cuerpo físico, nuestro cuerpo, pero a veces no le damos importancia a nuestro cuerpo emocional. No conocemos nuestras emociones, cómo sentimos y para qué sentimos. Por eso, mi intención es tocar tus sentimientos, para que conozcas y acaricies también ese cuerpo emocional.
¿Por qué acariciarlo? Porque ese cuerpo también se lastima, tiene heridas que se van formando en nuestra infancia, hasta los 7 o 9 años, esto es muy importante porque marca nuestra manera de ser y estar en el mundo.
Estas se llaman heridas primarias, pueden ser: abandono, humillación, rechazo, vergüenza, injusticia.
Vamos desde ahí escribiendo nuestra historia, nuestro guion a representar, como si nuestra vida fuera una película y nosotros los protagonistas. Nadie puede escribirla ni representarla, sólo nosotros.
En la niñez intervienen directamente en la formación de nuestro autoconcepto las personas que nos educan, los padres. En la edad adulta, nos toca a nosotros conocernos y seguir escribiendo la historia como nosotros queremos. Puede ser culpando a otros o encargándonos, responsabilizándonos de nuestra vida. Entonces, ¿cómo se va escribiendo la historia emocional, el guion que interpretamos?.
Nosotros tenemos cinco emociones básicas (de estas derivan todas las demás), conocidas como MATEA:
- Miedo
- Afecto
- Tristeza
- Enojo
- Alegría
Cuando yo aprendo por mi historia a tapar alguna de estas emociones y básicas y a exagerar otras, por ejemplo, si una situación vivida en la infancia me hizo sentir mucho miedo, voy a decir: “yo no quiero volver a sentir eso nunca, y voy a aprender que no es bueno sentir miedo, y a lo mejor, voy a exagerar mi enojo”. Y cada vez que sienta miedo, me voy a enojar.
Vamos poniendo una emoción como escudo. Y así lo vamos aprendiendo y así lo hacemos con todos los sentimientos. Por eso es muy común sobre todo en las mujeres que cuando están deprimidas o sienten mucha tristeza, atrás de esta tristeza haya un enojo muy grande (de años a veces) porque aprendieron a tapar su enojo, no se les permitió o no pudieron hacerlo.
En el miedo, la función es la protección, protegernos de algo, si yo tapo ese miedo, tampoco me protejo. Hay una necesidad de protección.
En el afecto la función es el contacto, hay una necesidad de cercanía de papacho. Si yo lo tapo por ejemplo con tristeza o enojo, acabo haciendo lo contrario de mi necesidad, me alejo y alejo a la gente que quiero.
La tristeza, la tristeza a veces no nos gusta sentirla, no queremos sentirla y es un sentimiento maravilloso, su función es el desapego y la necesidad es despedirse de algo o de alguien. Es el sentimiento que nos permite cerrar ciclos, soltar, dejar ir. Y si no nos damos la oportunidad de sentirla, no hacemos este proceso de despedida, a través del duelo.
El enojo, su función es marcar los límites. Hay una necesidad de decir: ya basta, de tomar distancia, de poner una barrera. Y a veces nos autoenojamos: nos enojamos con nosotros mismos por permitir, por no poner esos límites y también tiene que ver este autoenojo con ese juez, con esos padres internos que nos dicen que vemos hacer las cosas y con el perfeccionismo. Si me exijo a mí mismo y no sale como quiero, me culpo, me castigo, me enojo.
Y en la alegría, la función es la satisfacción, la alegría la necesidad es de expansión, de ir hacia lo que quiero, de buscar cosas nuevas, enriquecerme, disfrutar la vida. Las personas que tapan su alegría no se dan a sí mismos, no se satisfacen y no disfrutan.
Así vamos formando nuestro cuerpo emocional, así aprendemos a sentir y así vamos por la vida con nuestros escudos y nuestras cosas que nos amarran y no nos dejan seguir adelante.
También tenemos cuatro posturas existenciales, cuatro formas de estar en el mundo (según el análisis transaccional) y son, y no sólo debemos revisarlas en nosotros, sino en nuestros padres, igual que la forma de sentir, también esto se aprende de los padres.
Según Erik Berne, Psiquiatra Canadiense, creador del Análisis Existencial; toda persona humana tiene una gama de creencias y sentimientos sobre sí mismo, sobre los demás y sobre el mundo. El origen de estos conceptos se enraíza en la infancia:
1- En la calidad de la interacción que la persona mantuvo.
2- En la cantidad y cantidad y características de las "caricias" que recibió
3- Y en los contenidos de los "modelos de comportamiento" con los que anduvo en contacto que catalizaron su necesidad de identificación.
Damos el nombre de posición existencial al conjunto de conceptos y sentimientos que mantenemos sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo. Así, la posición existencial está intrínsecamente unida a nuestra identidad, a los valores que practicamos, la percepción y predisposición actitudinal que tenemos frente a los demás y, en general, como su propio nombre indica, la posición existencial es una forma de situarnos frente al mundo.
Dice Berne, que generalmente esas primeras escenas son entre el niño y la madre con pocas interferencias externas y van a estar determinadas por detalles tales como y frases como estas: "todavía no es la hora", "siempre que tú quieras", "siempre que yo tenga ganas", "apúrate que...", "como hagas esto te...", "que niño tan inquieto", "nunca tienes bastante,", "eres lento…", "que se tome el tiempo que quiera", "¿verdad que es un niño maravilloso?". El arrullo, el cuidado, el golpe, los gritos, la dulzura, la protección, etc.
En otros lugares y en otros momentos se irán dando diferentes situaciones que podrán expresarse de formas similares, por ejemplo, cuando el niño aprende a caminar: "si, y que te caigas", "mamá te llevará", "¡Mira, que ya es un hombre!", "mira que piernezotas", "parece débil con esas piernitas", "fulanito caminó más rápido", "es torpe", "déjame a mí, yo te llevo", “no vas a poder”, “puedes sólo”, “alcanza lo que quieras”, “¡eres muy veloz!”, etc.
A la hora de ir al baño: "ahora es cuando tienes que hacer", "cuando estés preparado", "mientras la mamá fuma y espera", "si no haces ahora te daré…", "si no haces te vas a enfermar", "déjalo que lo haga a su tiempo", "eso es ser un buen niño", "¡¡e-e-eeso es ser un buen niño!!"
También ocurren con frecuencia este otro tipo de situaciones: "tú inténtalo", "¡haré que lo haga!", "lo estás molestando", "¿y tú porqué no puedes?”... “Siempre es lo mismo contigo” “me desesperas”, “¿Por qué no eres como tu hermano?”
Posiciones Existenciales:
· La primera: Yo estoy bien y los demás están mal. Aquí son personas que descalifican a los demás.
Equivale a decir: "Yo soy un príncipe, tú eres una rana". Es una posición "arrogante" de personas que miran despreciativamente a los demás, se enfadan, inician cruzadas y a veces guerras y se sientan en grupos para encontrar faltas o defectos en sus inferiores o enemigos reales o imaginarios. Se llama también paranoide por su semejanza con los enfermos paranoicos que actúan con desconfianza, rencor, sintiéndose perseguidos, que rumian venganzas.
En su infancia puede ser que oyera muchas veces críticas, descalificaciones plenas, malos tratos, amenazas terroríficas, etc. Cada experiencia traumática le sumía en la más profunda angustia y desesperanza, decidió entonces identificarse con el agresor. Cuando un niño es maltratado en la niñez, se refugia en algún rincón y decide, después de alguna paliza o escarnio: "Algún día me vengaré ..." y esto le mantiene vivo. Generalmente tiene un modelo de la misma posición, del mismo sexo.
Las personas en esta posición no tienen autocrítica, piensan que siempre tienen la razón y que la culpa es de los demás. Tienden a ser dominantes, sojuzgar y pelear, o bien, librarse de la gente, frecuentemente, para terminar solo cuando ya no hay nadie que les aguante.
Son poco comunicativos, serios, reservados, altivos y desconfiados. Cuando protege a alguien lo hace paternalísticamente. Si hace chistes, no sabe prescindir del sarcasmo; es crítico y malicioso.
Sus lemas son: "hay que deshacerse de..., o quitarse el problema de ..." Yo valgo y soy el único. Por eso estas personas no reciben caricias de los demás, ni positivas ni negativas. En cambio, si dan caricias negativas, tanto condicionales como incondicionales, pudiendo llegar a ser crueles.
Estas personas nunca se sienten derrotadas y siempre piensan que son superiores a los demás, indispensables y con derecho a despreciar y descalificar
Al contrario que la anterior, la persona de esta posición tiende a ver en sí mismo solo los aspectos negativos: se sienten incapaces, inferiores, impotentes frente a los otros, vacíos, dignos de compasión, sin ningún valor.
El origen de esta posición está en una actitud sobreprotectora que les privó de toda confianza en sí mismo. Una criatura nace biológicamente inferior a los mayores hasta que va adquiriendo las estructuras físicas y mentales con el desarrollo. Es, la posición natural con la que nacemos, dada la indefensión de los primeros años de vida y que poco a poco se va transformando, cuando el desarrollo es adecuado, a través de sus propios logros, etc. aspecto que en estas personas estuvo vedado por tener unos mayores demasiado melindrosos ante los riesgos y peligros, reales o imaginarios, de forma que van actuando en lugar del niño, restringiendo su capacidad y sus posibilidades de lograrlo por si mismos y suplantando su capacidad, decidiendo por él, invadiéndolo constantemente y atrofiando el sentimiento de autovalía del niño al que se desea proteger.
Va sacando la conclusión de que estará bien y será protegido, acariciado, amparado ..., mientras se muestre inferior, incapaz, desvalido e inútil ante los demás.
Por eso, siempre están dispuestos a cargar con las descalificaciones y desprecios, burlas y risas. Prefieren no hacer, seguir pasivos, no correr riesgos, obedecen y se esfuerzan por complacer ... ¡que remedio!... cometiendo infinidad de torpezas y errores.
La persecución o sobreprotección en frases tales como: "inútil ..., no sirves para nada ..., otra vez te equivocaste ..., eres un desastre ..., como tu abuelo, déjame a mi ..., anda, anda, ya lo haré yo..., le hacen sucumbir e internalizarlas de forma que ya se lo dice a si mismo: "soy inferior, soy tonto, soy fea, no me merezco que me quieran, a quien voy a gustar, quién me puede querer”…
De todo esto van sacando su lema de "escaparse de... o huir de..." no tomando decisiones o haciéndolo con excesiva cuidado porque les da miedo decidir y, a la más mínima, cambian la decisión. Su función en la vida piensan que es la de servir a los demás, ser complacientes y agradar, siempre agradar, obedecer y nunca reivindicar o reclamar derechos ¿Qué derechos? solo tienen derecho a hacer favores.
· La tercera: Yo estoy mal y los demás están mal
Es la posición de "futilidad", la de los ¿por qué no?: "¿Por qué no suicidarse..., o volverse loco?. Tiene tendencia a abandonar toda esperanza, no creer en sí mismos, en nada ni en nadie.
En momentos de desesperación, cualquier persona puede pasar por esta posición. Pero si es básica, adoptada por una persona en su trágica infancia de abandonos, muertes, miserias, persecuciones, etc. el fin más probable es el de cárcel, manicomio, hospital o la calle.
La persona de esta posición "yo estoy mal, tú estás mal" está aislada, indiferente, apática, es como si fuese culpable de haber nacido; consecuentemente "nada vale la pena" para ellos.
Desde ellos se desprende angustia existencial, autodestrucción, desaliento, menosprecio de todo. Su lema es "no ir a ningún lado", todo da igual. Ni arriesga, ni está dispuesto al cambio y si lucha por algo lo hace para demostrar que nada vale la pena porque todo está mal.
Frases típicas pueden ser: "la vida es una porquería... no creo en nada... ¿para qué?... me voy a matar, ja, ja,... si no consigo... me pego un tiro y se acabó el problema... ¿a quien le voy a importar?". Etc.
Es la posición del suicida pero también del homicida, es capaz de morir matando.
· La cuarta: Yo estoy bien y Tú estás bien.
En el extremo puede ser todo color de rosa. La persona llega a una excitación eufórica con una actividad extraordinaria, se ríe, tira el dinero, realiza negocios, a penas duerme, todo es actividad, no para. Y sin llegar a ese extremo, es posible que una persona se instale en un idealismo ajeno a la realidad, tomando decisiones irracionales sin evaluar las consecuencias posiblemente adversas.
Las personas en las que predomina esta posición suelen correr riesgos innecesarios, ven solo el lado positivo de las cosas y de las personas, confían indiscriminadamente, reciben siempre las caricias positivas pero rechazan las negativas aunque sean ciertas. Son dados a la fantasía a espaldas de la realidad. Se manifiestan chistosos y dicharacheros con el gusto por hacer reír y divertir omitiendo el lado oscuro de la realidad.
Con ese optimismo inconsciente la persona trata de evitar la sistematicidad, la responsabilidad que entraña la vida y los compromisos que van contrayéndose. Va zafándose de la disciplina del esfuerzo y de lo desagradables que es también propio de la vida.
Suele ser la posición de personas que en su infancia recibieron muchas caricias, tanto adecuadas como inadecuadas, trasladándole un mensaje de "todo va bien, aquí no pasa nada, la vida es de color de rosa".
Frases típicas de las personas instaladas en esta posición son: "todo va bien... estamos de suerte... es fantástico... no te preocupes, déjame a mí..."
Sus sentimientos más frecuentes son de optimismo ingenuo (como niños), falsa alegría, entusiasmo aparente y hueco, excitación impropia.
Conductas típicas de la posición cuando se lleva al extremo:
Hacer desmedidas inversiones en negocios. Seleccionar personal en instantes sin referencias, etc. Conocer a una pareja y casarse en semanas. No dar importancia a síntomas de enfermedad grave ("No es nada, ya se me pasará").
Y luego tenemos:
- Postura Realista o ideal
Que en otro modo de expresión puede traducirse en "Yo estoy más o menos bien, Tu estás más o menos bien" o, de otro modo, "Yo estoy básicamente bien, Tu estás básicamente bien".
Es la posición adecuada desde la que la persona contempla la realidad integrando los aspectos positivos y negativos que todos poseemos, pero a la vez, manteniendo la autoestima y el respeto por sí mismo con una actitud autocrítica adulta, ubicándonos en el justo valor, viéndonos como somos y sintiéndonos bien con ello, sin hipotecarnos en la idea de ser perfectos, o geniales, o bellísimos, o ricos, etc.
De acuerdo con los postulados esenciales en la psicología humanista, la "esencia" de uno mismo está bien, luego pueden haber conductas que sean más exitosas y otras no tanto, pero esto forma ya parte de una capa más superficial, externa, fuera de la innata condición humana de valor y dignidad.
Berne dice "todos los seres humanos nacen bien ... Príncipes o princesas ... pero a algunos los padres les transforman en sapos".
En principio cada bebé nace potencialmente feliz, pero él no tiene conciencia de ello, necesita que le traten de acuerdo a ello para ir integrando esa idea en su propia decisión. Para ello necesita recibir caricias incondicionales y condicionales adecuadas, abrigo, alimentación,... y, en definitiva, un trato que responda a sus necesidades de crecimiento. Entonces se irá sintiendo querido, satisfecho, feliz, seguro de sí mismo. También a veces tendrá que soportar pequeñas frustraciones, cometer errores, percibir sus limitaciones, esto le ayudará a verse a sí mismo con realismo.
La persona ubicada en una posición realista mostrará las siguientes características:
- Cree en sus valores y principios y está dispuesto a defenderlos aún con la opinión contraria del grupo. Sin embargo, si la experiencia o evidencia aconseja un cambio, se siente suficientemente seguro para cambiar sus criterios.
- Actúa según sus propias convicciones aún a riesgo de equivocarse. Cuando ello ocurre lo acepta y aprende de sus errores, pero sin sentir humillación.
- En el momento y situación en que se encuentre trabaja cooperando con los demás.
- Confía en sí mismo y en su capacidad y habilidad al enfrentarse a nuevos problemas, independientemente de aciertos o fracasos anteriores.
- Se siente a la vez equiparable y diferente a los otros, ni superior ni inferior, pero viendo sus diferentes características, habilidades, etc.
- Acepta y da caricias sinceras y adecuadas.
- Muestra resistencia a ser dominado por los demás.
- Acepta sus impulsos, deseos y sentimientos y es capaz de reconocerlos y admitirlos ante los demás.
- Disfruta con una extensa variedad de situaciones y actividades: lectura, arte, viajes, espectáculos, amigos, deporte, trabajo, ...
- Asumen las consecuencias lógicas de cada situación (favorable o no)
- Es comprensivo con los demás y capaz de empatizar con ellos, comprende sus necesidades y se solidariza ante las peticiones de ayuda.
- Respeta las creencias, actitudes, costumbres, religiones, principios políticos, etc. de los demás.
- Si lo considera oportuno y adecuado puede ejercer el liderazgo, pero no siente la necesidad de ejercer influencia.
- Manifiesta un tono adecuado tanto en la expresión de sus ideas como de sus sentimientos.
- Hace críticas de la realidad utilizando la creatividad propia de forma cooperativa.
- Su lema es algo así como "progresar con..." o "podemos seguir cooperando..."
Es importante saber que estas posiciones existenciales son universales entre todo el género humano, porque toda persona nace de una madre que luego lo amamanta (o le da biberón) y allí recibe una serie de mensajes que luego refuerza a medida que adquiere su educación, sea esta en una gran ciudad, en una aldea, en un barrio bajo o en la selva.
Cada persona es el producto de miles o millones de momentos diferentes, con distintos estados de ánimo y cientos de aventuras. Esto hace que cada persona tenga un sinfín de complejidades e, incluso, aparentes contradicciones; pero, a pesar de ello, generalmente puede detectarse una posición básica, bajo la cual la persona siente que pisa tierra firme y por ello va a ser tan reacia para abandonarla como si tuviera que abandonar los cimientos de su casa.
Bibliografía:
Berne, E. (1986) – Juegos en que participamos. Ed Diana. México
Por: Laura Fernández Torrisi
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lunes, 22 de diciembre de 2014
FELIZ AÑO PARA TODOS!!!
Feliz año 2015 para todos y un especial deseo en el que espero unamos nuestros pensamientos y corazones.
Lo mejor para México en este momento tan difícil por todo lo vivido en este 2014.
Por la justicia, la paz, la honestidad y por los ausentes,
que siempre estarán presentes en la historia mientras no los olvidemos.
FELIZ AÑO NUEVO
Laura Fernández Torrisi
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UN NUEVO CICLO, CREANDO ABUNDANCIA - Por: Laura Fernández Torrisi
"Piensa que el futuro es una acuarela,
y tu vida un lienzo que colorear...
Tú lo pintarás..."
(Toquinho)
Reflexiona por un momento si tienes la costumbre de guardar. Guardar cosas que ya no usas pensando en que en algún momento te servirán. Ropa vieja o que ya no te queda y así vas amontonando cosas, ropa, zapatos, papeles inútiles, objetos que no necesitas o rotos, permanecen ahí por meses o años. ¿Estás acostumbrado a ir amontonando todo? pensando en utilizarlo algún día?
Las cosas nuevas, para entrar a tu vida necesitan espacio, Si éste está
ocupado nunca van a poder entrar. Es imprescindible vaciar para dejar entrar,
para abrir los brazos y recibir. Para tener abundancia, lo que mereces. La abundancia puede manifestarse como salud, dinero o relaciones.
Por eso ahora que empieza un nuevo año es buen momento para sacar todo
lo viejo, lo inservible y recibir el año nuevo con espacio para todo lo que el
universo tiene para darte. Si piensas que esas cosas viejas te servirán a futuro, estás creando un pensamiento de carencia, inconscientemente el pensamiento
es: no tendré, me hará falta… o algo parecido. Y así como es afuera (tu casa, tus
muebles, tu armario…) así es adentro (tus pensamientos y sentimientos). No
puedes atraer, recibir lo nuevo y dejar entrar la prosperidad en tu vida, si acumulas y manifiestas sentimientos de dolor o miedo a perder lo que tienes, estos son pensamientos de
carencia. Y como es afuera es adentro, carencia en el mundo físico y material y en el emocional y espiritual.
Si no toleras el vacío, si no te das la oportunidad de experimentarlo, corres el riesgo de llenarlo de lo que sea (afuera y adentro), no importa si no es lo que quieres o no, puede ser basura. El mensaje que estás dando a tu cuerpo y al universo es de escasez y conformismo.
Si no dejas espacio, estás rechazando el cambio y la
prosperidad, cierras la puerta, en pocas palabras es no estar dispuesto al
cambio, a algo nuevo y mejor. Es como decir: no necesito o no quiero nada
nuevo, lo viejo me sirve y me alcanza. Ese pensamiento y esos sentimientos
definen tu realidad, la realidad que estás creando en este momento, aquí y
ahora.
Estás transmitiendo que lo viejo te sirve y que no necesitas nada nuevo; estás desconfiando de tu capacidad para atraer de nuevo esas cosas que quieres a tu vida; estás dudando de poder tener lo que pides y estás llenando vacíos con cualquier cosa impidiéndote a ti mismo manifestar tus deseos.
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| Soltar, dejar ir para recibir lo que nos toca |
Si creas un espacio para cada uno de esos deseos, estarás enviando la
señal de que ya estás listo para recibir lo que quieres. Además, tus
pensamientos y emociones te estarán preparando para recibir.
Imagina que tu vida en este momento es una hoja en blanco, vacía. Ahora
escribe es esa hoja lo que deseas y date cuenta qué es lo que hoy impide que lo tengas o lo realices, ¿hay espacio para esto, o está ocupado con algo o
alguien? Por ejemplo, a veces queremos una pareja y resulta que no dejamos ir a
un viejo amor que está en nuestros pensamientos constantemente, entonces el
espacio está ocupado, no lo hemos vaciado y queremos que entre lo nuevo pero no hay
lugar.
El fin de año y el año nuevo, un excelente momento para hacer espacio en tu
lugar (casa, armarios, cajones), para permitir que las cosas nuevas lleguen a tu vida.
Para limpiar tu mente, los pensamientos, que están allí apretados, ocupando un valioso lugar y ya no sirven. Y en tu agenda, en tu tiempo, es necesario hacer un lugar para disfrutar de las cosas que te nutren, pasar tiempo con las personas significativas y que no “puedes” ver (por "falta" de tiempo); aprender algo nuevo, platicar, cocinar algo delicioso, leer, bailar, escuchar música o meditar unos minutos y encontrar el valor del silencio en tu interior.
Una taza sólo sirve como taza si está vacía, si está llena no podremos servir en ella. Igual pasa con nosotros, solo vaciando podemos dejar entrar (afuera y adentro). Suelta, deja ir, regala, dona, recicla, cambia, haz espacio en tu vida, respira, deja que fluya la energía, abre los brazos y tu corazón.
Si estamos abiertos y hay espacio llegará lo que deseamos, es importante que te des cuenta qué deseas, que conozcas tus pensamientos porque esa es la realidad que estás creando desde adentro hacia afuera.
En fin, es una época de cerrar, de renovar, de abrirse a lo nuevo, de abrir los brazos y recibir.
En fin, es una época de cerrar, de renovar, de abrirse a lo nuevo, de abrir los brazos y recibir.
Escrito por: Laura Fernández Torrisi
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domingo, 23 de noviembre de 2014
¿POR QUÉ ME DEJAS SOLA? - Por: Laura Fernández Torrisi
La soledad es el tiempo, el espacio y el estado donde no hay otros que actúan como intermediarios con nosotras mismas.
Es un espacio necesario para ejercer los derechos autónomos de la persona y para tener experiencias en las que no participan de manera directa otras personas.
Para enfrentar el miedo a la soledad tenemos que reparar la desolación y la única reparación posible es poner nuestro yo en el centro y convertir la soledad en un estado de bienestar de la persona.
Marcela Lagarde[i]
Porqué cuando tenemos una enfermedad como la Endometriosis, resulta tan difícil para muchas de nosotras encontrar apoyo, o más bien sentirnos apoyadas por las personas queridas. ¿Qué pasa con nosotras? ¿Qué pasa con ellos? (la familia, la pareja, los amigos). Es común escuchar en las mujeres con Endo frases como: “no me entiende”; “creen que exagero”; “me siento sola”; “nadie entiende cómo me siento”; “nunca pensé que él no me cuidaría”; “me dejó sola en el hospital”; “él dice que ya no me aguanta”; “mi familia ya no quiere estar conmigo”; “mis amigos ya no me invitan”; “no quiero que me hablen de embarazos, ni de niños”, “¿cómo le digo que otra vez tienen que operarme?”, “ya no quiero que me toque”, ”ya no quiero decir que me duele”, "no quiero vivir así"… etc, etc.
Así nos sentimos, esto es cierto. Pero qué pasa con lo que esperamos de los demás. Con las expectativas que tenemos acerca del comportamiento, por ejemplo de la pareja.
Las enfermedades crónicas como esta, son un problemas de salud de larga duración (la palabra "crónico" proviene del término griego chronos, que significa tiempo).
Una enfermedad crónica suele afectar física, emocional, social y económicamente. Depende de la enfermedad, en el caso de la Endometriosis sabemos que afecta de todas estas formas. La realidad es que debemos aceptar y adaptarnos a la enfermedad, esto requiere tiempo y aprendizaje sobre la enfermedad y el mensaje que tiene para cada una de nosotras. Y es diferente de cómo lo aceptarán o entenderán las personas que nos rodean.
Asumir que se padece una enfermedad que tiene consecuencias como: dolor abdominal intenso, infertilidad (en muchos casos), problemas intestinales, infecciones recurrentes, inflamación continua, dolor en el cuerpo, depresión, alergias, problemas hormonales, muchas veces ocasionados por tratamientos, agotamiento y cirugías entre otras cosas, es muy difícil.
A veces nos sentimos enojadas, vulnerables, confundidas, con miedo por nuestro estado de salud, nuestro futuro, el trabajo, la pareja, etc.
También podemos sentirnos con culpa, con decepción y llegar a sentir lástima por nosotras mismas. Otras veces vivimos sintiendo que todo lo que nos pasa es injusto, que no merecemos y nos enojamos con nosotras mismas y con la gente que queremos.
Cada persona reacciona de forma diferente, pero nada de esto es anormal ni ajeno a nosotras.
Para muchas, una de las formas de sentirse menos asustadas es aprender, informarse acerca de la enfermedad, preguntar, conocer gente que esté en la misma situación, esto ayuda, nos permite responsabilizarnos de nuestro tratamiento, de la elección del médico y de lo que queremos o no que se haga en nuestro cuerpo.
Es importante entender que las personas que están a nuestro lado también reaccionan emocionalmente cuando se enteran de nuestra enfermedad y durante el proceso. A veces les cuesta aceptarlo y quisieran que estuviéramos sanas, sin dolor. Tampoco saben qué decir, cómo apoyar, cómo expresarlo sin agregar una causa más a nuestro estrés. Otras veces responden con enojo, incomprensión o simplemente se alejan, se retiran, se cansan. Cuando esto ocurre, también hay que adaptarse a esta nueva situación de afrontar la enfermedad y la ausencia o lejanía de esa persona querida.
Cuando dos personas deciden unirse en una pareja, comprometerse, amarse mutuamente, esto implica cuidarse en todas las circunstancias. Todos como seres humanos somos igualmente vulnerables y frágiles, no estamos exentos de enfermarnos ni de morir. Sin embargo la presencia de una enfermedad crónica pone a la pareja ante una crisis y ante la necesidad de hacer ajustes en la relación, a veces nada fáciles de asumir.
La pareja debe hacer nuevos acomodos en aspectos cotidianos, como por ejemplo si la mujer ya no puede trabajar, las labores del hogar que a veces no pueden cumplirse, el rendimiento del dinero ante los gastos de la enfermedad, la vida sexual, las expectativas de paternidad y familia, a veces un cambio radical de planes.
Generalmente la mujer con endometriosis demanda más atención de su cónyuge, más cuidados y ayuda en el hogar. Así como que él entienda sus cambios de humor, su tristeza e impotencia. Pero sobre todo ella necesita que él comprenda por lo que está pasando, que entienda su dolor físico y emocional, cosa que muchas veces es tarea difícil.
Es importante que la mujer tome en cuenta que nadie puede sentirse como ella y es complicado que otro pueda manejar esta situación, lo que puede llevar a la ruptura de la pareja. Es como sentirse atrapados, con todo fuera de control, indefensos.
Rosalind Kalb, PhD, dice: "Incluso en los mejores matrimonios, es difícil", ella propone algunas maneras con que las parejas pueden hacer frente a las enfermedades crónicas.
- Siete estrategias para hacer frente a una enfermedad crónica:
1. Comunicarse
Las relaciones pueden sufrir cuando las personas rehuyen a la discusión de problemas que no tienen solución fácil ni evidente - y que conduce a sentimientos de distancia y a la falta de intimidad, Kalb, dice. "Encontrar maneras de hablar abiertamente acerca de los desafíos es el primer paso hacia la resolución eficaz de problemas y los sentimientos de cercanía que vienen de buen trabajo en equipo", dice Kalb. "Mi esposa se siente frustrada con ella misma cuando no puede hacer cosas, como organizar la casa. Muchas veces, no estoy seguro si ella está enojada conmigo, o con su estado. A menudo, trato de descubrirlo por mi cuenta y no decir nada”.
La cantidad correcta de comunicación es la clave. "Si la pareja consume mucho tiempo hablando sobre la enfermedad, es un problema", "Si nunca hablan de ello, es también un problema. Usted tiene que encontrar un término medio".
2. Facilite las emociones estresantes
Sentimientos de tristeza y la ansiedad son reacciones normales a una enfermedad crónica. Muchas enfermedades crónicas, tales como la esclerosis múltiple, son impredecibles, sumándose a la ansiedad, Kalb precisó. "La mejor manera de lidiar con la ansiedad es identificar la raíz de la preocupación y encontrar estrategias y recursos para hacer frente, sugiere a las parejas hacer estas cuatro cosas:
· Aprenda más sobre la condición y aproveche todos los recursos disponibles para sentirse más en control.
· Considere la asesoría. Las parejas pueden ir para recibir asesoramiento juntos o por separado con un terapeuta capacitado. Así como aprender la construcción de habilidades de afrontamiento.
· Revisar la depresión. La tristeza es una respuesta normal a las pérdidas de una enfermedad crónica, pero la depresión clínica no tiene que ser.
· Reconocer las pérdidas que se están sufriendo en la relación.
3. Estado de sus necesidades
Una pareja con una enfermedad crónica puede dar mensajes contradictorios, con ganas de hacer cosas por sí mismos cuando se sienten bien, pero sentir resentimiento cuando los demás no ayudan en el momento en que no se sienten así, dice Kalb y recomienda que las personas con la enfermedad sean claras y directas sobre lo que quieren, porque su pareja no es un lector de la mente.
La enfermedad crónica a menudo provoca un cambio en el equilibrio de la relación. Las mayores responsabilidades que uno de los cónyuges tiene que asumir, es el desequilibrio. El cuidador puede comenzar a sentirse abrumado y resentido, y el receptor de los cuidados puede sentirse más como un paciente que un conyugue, que amenaza la autoestima y crea una enorme sensación de pérdida.
Las parejas necesitan hablar acerca de cómo negociar las tareas y responsabilidades.
4. Revise siempre la salud del cuidador
Los cuidadores deben prestar atención a su salud física y emocional. Si no lo hace, no será capaz de ayudar al ser querido.
El agotamiento del cuidador puede ser un riesgo. Sus señales de advertencia incluyen:
-Aislamiento de los amigos, la familia y otros seres queridos.
-Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba.
-Sentirte triste, irritable, desesperado y desamparado.
-Los cambios en el apetito, el peso, o ambos.
-Los cambios en los patrones de sueño.
-Enfermarse con más frecuencia.
-Los sentimientos de hacerse daño o a la persona a la que usted está cuidando.
-El agotamiento emocional y físico.
-Irritabilidad.
Si esos síntomas están presente, el cuidador debe buscar ayuda para el propio bienestar y el apoyo en el cuidado de sus seres queridos.
5. Fortalecer las conexiones sociales
Las enfermedades crónicas te pueden aislar. Tener amistades fuertes es un amortiguador contra la depresión. Algunas personas con enfermedad crónica se cansan con facilidad, lo que puede hacer difícil la planificación y seguimiento a los compromisos sociales.
Los conyugues-cuidadores deben sentirse libres para socializar sin sentirse culpable por ello. El mantenimiento de una identidad propia es importante.
6. Dirección Financiera de tensión
El dinero puede ser una carga para cualquier pareja, y la enfermedad crónica puede ser una carga financiera enorme. Puede haber pérdida de ingresos si la pareja enferma deja de trabajar, el aumento de los gastos médicos. Las parejas que tratan con enfermedades crónicas también pueden beneficiarse al aprender a reducir los costos de medicamentos y gastos de las visitas al médico.
7. Prémiense mutuamente
"Mi enfermedad ha hecho que el matrimonio sea más fuerte en algunos aspectos," "Somos un equipo. Ha sido difícil, pero tratamos de mantener las cosas importantes en mente”. "Estamos juntos todo el tiempo", "Nos hemos transformado en especie de un solo ser." "Haga algo bueno para su cónyuge todos los días", este es un buen consejo para cualquier pareja.
Tal vez estos consejos de la doctora Kalb resulten útiles, creo que en la pareja nunca debemos perder de vista el para qué decidimos estar juntos, qué nos atrajo a uno del otro, qué nos hizo enamorarnos. Entender que el amor es acompañarse en estas situaciones difíciles, y tal vez en esto radica parte del sacrificio amoroso, en entregarse al otro mutuamente sin perder la individualidad de cada uno.
De nada sirve culparse o culpar; sentir lástima (por una misma o por la pareja); mostrarse indiferente; hacer de cuenta que no pasa nada; no expresar lo que se siente; no buscar ayuda si se necesita.
Y a veces las cosas no son como parecen. A veces a las personas que están a nuestro lado, sobre todo a los hombres, les cuesta mucho entender lo que pasa, les duele y no saben cómo expresarlo, cómo decirlo. No saben decir: me duele, no quiero que sufras, también a mi me afecta, tengo miedo...
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| Fortaleza de Guerrera |
Adaptarse a vivir con una enfermedad requiere tiempo y apoyo. Es un reto. Muchas veces nos enseña a descubrir una capacidad de resistencia que ni nosotras conocíamos. Nos muestra la fortaleza interior de una Guerrera.
Escrito por: Laura
A. Fernández Torrisi
[i] “Cuadernos
inacabados 48 Para mis socias de la vida”. Marcela Lagarde
y de los Ríos. 2005 Editorial Horas y horas - Madrid.
Etiquetas:ENDOMETRIOSIS,PAREJA,PSICOTERAPIA,SALUD Y EMOCIONES | 1 comentarios
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