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Naucalpan, Estado de México, Mexico
♆ Dirigido a público en general, con temas seleccionados para el bienestar de la salud emocional, el desarrollo humano y la familia. También a la comunidad de mujeres con ENDOMETRIOSIS.Quisiera aportar, por este medio y contando con mi preparación académica, así como con mi experiencia de vida, y laboral, algo que pudiera ayudar a mejorar la calidad de vida de quien lo lea. Servir de orientación para quien desée realizar cambios positivos, o para buscar el apoyo adecuado en el momento que se requiera. PARA TODA PERSONA INTERESADA EN SU CRECIMIENTO PERSONAL.

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martes, 21 de abril de 2015

¿DÓNDE TE PARAS EN LA VIDA? – Por Laura Fernández Torrisi




No conozco un valor mayor que el necesario para mirar dentro de uno mismo. 
(OSHO)
Dedicado a: Ana Laura Alemán 

A partir de la lectura de lo escrito por el Dr. Berne, y de apuntes de clases y cursos de Psicología y Gestalt, complementar para hablar de sentimientos y emociones, de nuestra vida emocional y el cómo afecta también nuestra salud, me parece importante, trataré de explicar cómo sentimos y cómo aprendemos a sentir. De tratar de darnos cuenta desde dónde escribimos el guion que protagonizamos. 
Todos sabemos que tenemos un cuerpo físico, nuestro cuerpo, pero a veces no le damos importancia a nuestro cuerpo emocional. No conocemos nuestras emociones, cómo sentimos y para qué sentimos. Por eso, mi intención es tocar tus sentimientos, para que conozcas y acaricies también ese cuerpo emocional. 
¿Por qué acariciarlo? Porque ese cuerpo también se lastima, tiene heridas que se van formando en nuestra infancia, hasta los 7 o 9 años, esto es muy importante porque marca nuestra manera de ser y estar en el mundo. 
Estas se llaman heridas primarias, pueden ser: abandono, humillación, rechazo, vergüenza, injusticia. 

Vamos desde ahí escribiendo nuestra historia, nuestro guion a representar, como si nuestra vida fuera una película y nosotros los protagonistas. Nadie puede escribirla ni representarla, sólo nosotros. 
En la niñez intervienen directamente en la formación de nuestro autoconcepto las personas que nos educan, los padres. En la edad adulta, nos toca a nosotros conocernos y seguir escribiendo la historia como nosotros queremos. Puede ser culpando a otros o encargándonos, responsabilizándonos de nuestra vida. Entonces, ¿cómo se va escribiendo la historia emocional, el guion que interpretamos?. 

Nosotros tenemos cinco emociones básicas (de estas derivan todas las demás), conocidas como MATEA:
  • Miedo 
  • Afecto 
  • Tristeza 
  • Enojo 
  • Alegría 
Cuando yo aprendo por mi historia a tapar alguna de estas emociones y básicas y a exagerar otras, por ejemplo, si una situación vivida en la infancia me hizo sentir mucho miedo, voy a decir: “yo no quiero volver a sentir eso nunca, y voy a aprender que no es bueno sentir miedo, y a lo mejor, voy a exagerar mi enojo”. Y cada vez que sienta miedo, me voy a enojar. 

Vamos poniendo una emoción como escudo. Y así lo vamos aprendiendo y así lo hacemos con todos los sentimientos. Por eso es muy común sobre todo en las mujeres que cuando están deprimidas o sienten mucha tristeza, atrás de esta tristeza haya un enojo muy grande (de años a veces) porque aprendieron a tapar su enojo, no se les permitió o no pudieron hacerlo. 

Es importante saber que cada sentimiento tiene una función y una necesidad 

En el miedo, la función es la protección, protegernos de algo, si yo tapo ese miedo, tampoco me protejo. Hay una necesidad de protección. 
En el afecto la función es el contacto, hay una necesidad de cercanía de papacho. Si yo lo tapo por ejemplo con tristeza o enojo, acabo haciendo lo contrario de mi necesidad, me alejo y alejo a la gente que quiero. 

La tristeza, la tristeza a veces no nos gusta sentirla, no queremos sentirla y es un sentimiento maravilloso, su función es el desapego y la necesidad es despedirse de algo o de alguien. Es el sentimiento que nos permite cerrar ciclos, soltar, dejar ir. Y si no nos damos la oportunidad de sentirla, no hacemos este proceso de despedida, a través del duelo. 

El enojo, su función es marcar los límites. Hay una necesidad de decir: ya basta, de tomar distancia, de poner una barrera. Y a veces nos autoenojamos: nos enojamos con nosotros mismos por permitir, por no poner esos límites y también tiene que ver este autoenojo con ese juez, con esos padres internos que nos dicen que vemos hacer las cosas y con el perfeccionismo. Si me exijo a mí mismo y no sale como quiero, me culpo, me castigo, me enojo. 

Y en la alegría, la función es la satisfacción, la alegría la necesidad es de expansión, de ir hacia lo que quiero, de buscar cosas nuevas, enriquecerme, disfrutar la vida. Las personas que tapan su alegría no se dan a sí mismos, no se satisfacen y no disfrutan. 

Así vamos formando nuestro cuerpo emocional, así aprendemos a sentir y así vamos por la vida con nuestros escudos y nuestras cosas que nos amarran y no nos dejan seguir adelante. 
También tenemos cuatro posturas existenciales, cuatro formas de estar en el mundo (según el análisis transaccional) y son, y no sólo debemos revisarlas en nosotros, sino en nuestros padres, igual que la forma de sentir, también esto se aprende de los padres. 

Según Erik Berne, Psiquiatra Canadiense, creador del Análisis Existencial; toda persona humana tiene una gama de creencias y sentimientos sobre sí mismo, sobre los demás y sobre el mundo. El origen de estos conceptos se enraíza en la infancia: 

1- En la calidad de la interacción que la persona mantuvo. 
2- En la cantidad y cantidad y características de las "caricias" que recibió 
3- Y en los contenidos de los "modelos de comportamiento" con los que anduvo en contacto que catalizaron su necesidad de identificación. 

Damos el nombre de posición existencial al conjunto de conceptos y sentimientos que mantenemos sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo. Así, la posición existencial está intrínsecamente unida a nuestra identidad, a los valores que practicamos, la percepción y predisposición actitudinal que tenemos frente a los demás y, en general, como su propio nombre indica, la posición existencial es una forma de situarnos frente al mundo. 

Dice Berne, que generalmente esas primeras escenas son entre el niño y la madre con pocas interferencias externas y van a estar determinadas por detalles tales como y frases como estas:  "todavía no es la hora", "siempre que tú quieras", "siempre que yo tenga ganas", "apúrate que...", "como hagas esto te...", "que niño tan inquieto", "nunca tienes bastante,", "eres lento…", "que se tome el tiempo que quiera", "¿verdad que es un niño maravilloso?". El arrullo, el cuidado, el golpe, los gritos, la dulzura, la protección, etc. 

En otros lugares y en otros momentos se irán dando diferentes situaciones que podrán expresarse de formas similares, por ejemplo, cuando el niño aprende a caminar: "si, y que te caigas", "mamá te llevará", "¡Mira, que ya es un hombre!", "mira que piernezotas", "parece débil con esas piernitas", "fulanito caminó más rápido", "es torpe", "déjame a mí, yo te llevo", “no vas a poder”, “puedes sólo”, “alcanza lo que quieras”, “¡eres muy veloz!”, etc. 

A la hora de ir al baño: "ahora es cuando tienes que hacer", "cuando estés preparado", "mientras la mamá fuma y espera", "si no haces ahora te daré…", "si no haces te vas a enfermar", "déjalo que lo haga a su tiempo", "eso es ser un buen niño", "¡¡e-e-eeso es ser un buen niño!!" 

También ocurren con frecuencia este otro tipo de situaciones: "tú inténtalo", "¡haré que lo haga!", "lo estás molestando", "¿y tú porqué no puedes?”... “Siempre es lo mismo contigo” “me desesperas”, “¿Por qué no eres como tu hermano?” 

Posiciones Existenciales: 

· La primera: Yo estoy bien y los demás están mal. Aquí son personas que descalifican a los demás. 

Equivale a decir: "Yo soy un príncipe, tú eres una rana". Es una posición "arrogante" de personas que miran despreciativamente a los demás, se enfadan, inician cruzadas y a veces guerras y se sientan en grupos para encontrar faltas o defectos en sus inferiores o enemigos reales o imaginarios. Se llama también paranoide por su semejanza con los enfermos paranoicos que actúan con desconfianza, rencor, sintiéndose perseguidos, que rumian venganzas. 

En su infancia puede ser que oyera muchas veces críticas, descalificaciones plenas, malos tratos, amenazas terroríficas, etc. Cada experiencia traumática le sumía en la más profunda angustia y desesperanza, decidió entonces identificarse con el agresor. Cuando un niño es maltratado en la niñez, se refugia en algún rincón y decide, después de alguna paliza o escarnio: "Algún día me vengaré ..." y esto le mantiene vivo. Generalmente tiene un modelo de la misma posición, del mismo sexo. 

Las personas en esta posición no tienen autocrítica, piensan que siempre tienen la razón y que la culpa es de los demás. Tienden a ser dominantes, sojuzgar y pelear, o bien, librarse de la gente, frecuentemente, para terminar solo cuando ya no hay nadie que les aguante. 
Son poco comunicativos, serios, reservados, altivos y desconfiados. Cuando protege a alguien lo hace paternalísticamente. Si hace chistes, no sabe prescindir del sarcasmo; es crítico y malicioso. 

Sus lemas son: "hay que deshacerse de..., o quitarse el problema de ..." Yo valgo y soy el único. Por eso estas personas no reciben caricias de los demás, ni positivas ni negativas. En cambio, si dan caricias negativas, tanto condicionales como incondicionales, pudiendo llegar a ser crueles. 

Estas personas nunca se sienten derrotadas y siempre piensan que son superiores a los demás, indispensables y con derecho a despreciar y descalificar 

· La segunda: Yo estoy mal, los demás están bien: Depresión 


Al contrario que la anterior, la persona de esta posición tiende a ver en sí mismo solo los aspectos negativos: se sienten incapaces, inferiores, impotentes frente a los otros, vacíos, dignos de compasión, sin ningún valor. 

El origen de esta posición está en una actitud sobreprotectora que les privó de toda confianza en sí mismo. Una criatura nace biológicamente inferior a los mayores hasta que va adquiriendo las estructuras físicas y mentales con el desarrollo. Es, la posición natural con la que nacemos, dada la indefensión de los primeros años de vida y que poco a poco se va transformando, cuando el desarrollo es adecuado, a través de sus propios logros, etc. aspecto que en estas personas estuvo vedado por tener unos mayores demasiado melindrosos ante los riesgos y peligros, reales o imaginarios, de forma que van actuando en lugar del niño, restringiendo su capacidad y sus posibilidades de lograrlo por si mismos y suplantando su capacidad, decidiendo por él, invadiéndolo constantemente y atrofiando el sentimiento de autovalía del niño al que se desea proteger. 

Va sacando la conclusión de que estará bien y será protegido, acariciado, amparado ..., mientras se muestre inferior, incapaz, desvalido e inútil ante los demás. 
Por eso, siempre están dispuestos a cargar con las descalificaciones y desprecios, burlas y risas. Prefieren no hacer, seguir pasivos, no correr riesgos, obedecen y se esfuerzan por complacer ... ¡que remedio!... cometiendo infinidad de torpezas y errores. 
La persecución o sobreprotección en frases tales como: "inútil ..., no sirves para nada ..., otra vez te equivocaste ..., eres un desastre ..., como tu abuelo, déjame a mi ..., anda, anda, ya lo haré yo..., le hacen sucumbir e internalizarlas de forma que ya se lo dice a si mismo: "soy inferior, soy tonto, soy fea, no me merezco que me quieran, a quien voy a gustar, quién me puede querer”… 

De todo esto van sacando su lema de "escaparse de... o huir de..." no tomando decisiones o haciéndolo con excesiva cuidado porque les da miedo decidir y, a la más mínima, cambian la decisión. Su función en la vida piensan que es la de servir a los demás, ser complacientes y agradar, siempre agradar, obedecer y nunca reivindicar o reclamar derechos ¿Qué derechos? solo tienen derecho a hacer favores. 

· La tercera: Yo estoy mal y los demás están mal 


Es la posición de "futilidad", la de los ¿por qué no?: "¿Por qué no suicidarse..., o volverse loco?. Tiene tendencia a abandonar toda esperanza, no creer en sí mismos, en nada ni en nadie. 

En momentos de desesperación, cualquier persona puede pasar por esta posición. Pero si es básica, adoptada por una persona en su trágica infancia de abandonos, muertes, miserias, persecuciones, etc. el fin más probable es el de cárcel, manicomio, hospital o la calle. 

La persona de esta posición "yo estoy mal, tú estás mal" está aislada, indiferente, apática, es como si fuese culpable de haber nacido; consecuentemente "nada vale la pena" para ellos. 

Desde ellos se desprende angustia existencial, autodestrucción, desaliento, menosprecio de todo. Su lema es "no ir a ningún lado", todo da igual. Ni arriesga, ni está dispuesto al cambio y si lucha por algo lo hace para demostrar que nada vale la pena porque todo está mal. 

Frases típicas pueden ser: "la vida es una porquería... no creo en nada... ¿para qué?... me voy a matar, ja, ja,... si no consigo... me pego un tiro y se acabó el problema... ¿a quien le voy a importar?". Etc. 

Es la posición del suicida pero también del homicida, es capaz de morir matando. 

· La cuarta: Yo estoy bien y Tú estás bien. 


En el extremo puede ser todo color de rosa. La persona llega a una excitación eufórica con una actividad extraordinaria, se ríe, tira el dinero, realiza negocios, a penas duerme, todo es actividad, no para. Y sin llegar a ese extremo, es posible que una persona se instale en un idealismo ajeno a la realidad, tomando decisiones irracionales sin evaluar las consecuencias posiblemente adversas. 

Las personas en las que predomina esta posición suelen correr riesgos innecesarios, ven solo el lado positivo de las cosas y de las personas, confían indiscriminadamente, reciben siempre las caricias positivas pero rechazan las negativas aunque sean ciertas. Son dados a la fantasía a espaldas de la realidad. Se manifiestan chistosos y dicharacheros con el gusto por hacer reír y divertir omitiendo el lado oscuro de la realidad. 

Con ese optimismo inconsciente la persona trata de evitar la sistematicidad, la responsabilidad que entraña la vida y los compromisos que van contrayéndose. Va zafándose de la disciplina del esfuerzo y de lo desagradables que es también propio de la vida. 

Suele ser la posición de personas que en su infancia recibieron muchas caricias, tanto adecuadas como inadecuadas, trasladándole un mensaje de "todo va bien, aquí no pasa nada, la vida es de color de rosa". 

Frases típicas de las personas instaladas en esta posición son:  "todo va bien... estamos de suerte... es fantástico... no te preocupes, déjame a mí..." 
Sus sentimientos más frecuentes son de optimismo ingenuo (como niños), falsa alegría, entusiasmo aparente y hueco, excitación impropia. 
Conductas típicas de la posición cuando se lleva al extremo: 
Hacer desmedidas inversiones en negocios. Seleccionar personal en instantes sin referencias, etc. Conocer a una pareja y casarse en semanas. No dar importancia a síntomas de enfermedad grave ("No es nada, ya se me pasará"). 

Y luego tenemos: 

  • Postura Realista o ideal 
Que en otro modo de expresión puede traducirse en "Yo estoy más o menos bien, Tu estás más o menos bien" o, de otro modo, "Yo estoy básicamente bien, Tu estás básicamente bien". 

Es la posición adecuada desde la que la persona contempla la realidad integrando los aspectos positivos y negativos que todos poseemos, pero a la vez, manteniendo la autoestima y el respeto por sí mismo con una actitud autocrítica adulta, ubicándonos en el justo valor, viéndonos como somos y sintiéndonos bien con ello, sin hipotecarnos en la idea de ser perfectos, o geniales, o bellísimos, o ricos, etc. 

De acuerdo con los postulados esenciales en la psicología humanista, la "esencia" de uno mismo está bien, luego pueden haber conductas que sean más exitosas y otras no tanto, pero esto forma ya parte de una capa más superficial, externa, fuera de la innata condición humana de valor y dignidad. 

Berne dice "todos los seres humanos nacen bien ... Príncipes o princesas ... pero a algunos los padres les transforman en sapos". 
En principio cada bebé nace potencialmente feliz, pero él no tiene conciencia de ello, necesita que le traten de acuerdo a ello para ir integrando esa idea en su propia decisión. Para ello necesita recibir caricias incondicionales y condicionales adecuadas, abrigo, alimentación,... y, en definitiva, un trato que responda a sus necesidades de crecimiento. Entonces se irá sintiendo querido, satisfecho, feliz, seguro de sí mismo. También a veces tendrá que soportar pequeñas frustraciones, cometer errores, percibir sus limitaciones, esto le ayudará a verse a sí mismo con realismo. 

La persona ubicada en una posición realista mostrará las siguientes características:
  • Cree en sus valores y principios y está dispuesto a defenderlos aún con la opinión contraria del grupo. Sin embargo, si la experiencia o evidencia aconseja un cambio, se siente suficientemente seguro para cambiar sus criterios. 
  • Actúa según sus propias convicciones aún a riesgo de equivocarse. Cuando ello ocurre lo acepta y aprende de sus errores, pero sin sentir humillación. 
  • En el momento y situación en que se encuentre trabaja cooperando con los demás. 
  • Confía en sí mismo y en su capacidad y habilidad al enfrentarse a nuevos problemas, independientemente de aciertos o fracasos anteriores. 
  • Se siente a la vez equiparable y diferente a los otros, ni superior ni inferior, pero viendo sus diferentes características, habilidades, etc. 
  • Acepta y da caricias sinceras y adecuadas. 
  • Muestra resistencia a ser dominado por los demás. 
  • Acepta sus impulsos, deseos y sentimientos y es capaz de reconocerlos y admitirlos ante los demás. 
  • Disfruta con una extensa variedad de situaciones y actividades: lectura, arte, viajes, espectáculos, amigos, deporte, trabajo, ... 
  • Asumen las consecuencias lógicas de cada situación (favorable o no)
  • Es comprensivo con los demás y capaz de empatizar con ellos, comprende sus necesidades y se solidariza ante las peticiones de ayuda. 
  • Respeta las creencias, actitudes, costumbres, religiones, principios políticos, etc. de los demás. 
  • Si lo considera oportuno y adecuado puede ejercer el liderazgo, pero no siente la necesidad de ejercer influencia. 
  • Manifiesta un tono adecuado tanto en la expresión de sus ideas como de sus sentimientos. 
  • Hace críticas de la realidad utilizando la creatividad propia de forma cooperativa. 
  • Su lema es algo así como "progresar con..." o "podemos seguir cooperando..." 
Es importante saber que estas posiciones existenciales son universales entre todo el género humano, porque toda persona nace de una madre que luego lo amamanta (o le da biberón) y allí recibe una serie de mensajes que luego refuerza a medida que adquiere su educación, sea esta en una gran ciudad, en una aldea, en un barrio bajo o en la selva. 

Cada persona es el producto de miles o millones de momentos diferentes, con distintos estados de ánimo y cientos de aventuras. Esto hace que cada persona tenga un sinfín de complejidades e, incluso, aparentes contradicciones; pero, a pesar de ello, generalmente puede detectarse una posición básica, bajo la cual la persona siente que pisa tierra firme y por ello va a ser tan reacia para abandonarla como si tuviera que abandonar los cimientos de su casa. 

Bibliografía: 
Berne, E. (1986) – Juegos en que participamos. Ed Diana. México


Por: Laura Fernández Torrisi
lunes, 22 de diciembre de 2014

FELIZ AÑO PARA TODOS!!!




Feliz año 2015 para todos y un especial deseo en el que espero unamos nuestros pensamientos y corazones. 
Lo mejor para México en este momento tan difícil por todo lo vivido en este 2014.
Por la justicia, la paz, la honestidad y por los ausentes,
 que siempre estarán presentes en la historia mientras no los olvidemos.
FELIZ AÑO NUEVO
Laura Fernández Torrisi


UN NUEVO CICLO, CREANDO ABUNDANCIA - Por: Laura Fernández Torrisi




"Piensa que el futuro es una acuarela,
y tu vida un lienzo que colorear... 
Tú lo pintarás..." 
(Toquinho)

Reflexiona por un momento si tienes la costumbre de guardar. Guardar cosas que ya no usas pensando en que en algún momento te servirán. Ropa vieja o que ya no te queda y así vas amontonando cosas, ropa, zapatos, papeles inútiles, objetos que no necesitas o rotos, permanecen ahí por meses o años. ¿Estás acostumbrado a ir amontonando todo? pensando en utilizarlo algún día?

Las cosas nuevas, para entrar a tu vida necesitan espacio, Si éste está ocupado nunca van a poder entrar. Es imprescindible vaciar para dejar entrar, para abrir los brazos y recibir. Para tener abundancia, lo que mereces.  La abundancia puede manifestarse como salud, dinero  o relaciones.

Por eso ahora que empieza un nuevo año es buen momento para sacar todo lo viejo, lo inservible y recibir el año nuevo con espacio para todo lo que el universo tiene para darte. Si piensas que esas cosas viejas te servirán a futuro, estás creando un pensamiento de carencia, inconscientemente el pensamiento es: no tendré, me hará falta… o algo parecido. Y así como es afuera (tu casa, tus muebles, tu armario…) así es adentro (tus pensamientos y sentimientos). No puedes atraer, recibir lo nuevo y dejar entrar la prosperidad en tu vida, si acumulas y manifiestas sentimientos de dolor o miedo a perder lo que tienes, estos son pensamientos de carencia. Y como es afuera es adentro, carencia en el mundo físico y material y en el emocional y espiritual.

Si no toleras el vacío, si no te das la oportunidad de experimentarlo, corres el riesgo de llenarlo de lo que sea (afuera y adentro), no importa si no es lo que quieres o no, puede ser basura. El mensaje que estás dando a tu cuerpo y al universo es de escasez y conformismo.
Si no dejas espacio, estás rechazando el cambio y la prosperidad, cierras la puerta, en pocas palabras es no estar dispuesto al cambio, a algo nuevo y mejor. Es como decir: no necesito o no quiero nada nuevo, lo viejo me sirve y me alcanza. Ese pensamiento y esos sentimientos definen tu realidad, la realidad que estás creando en este momento, aquí y ahora.

Estás transmitiendo que lo viejo te sirve y que no necesitas nada nuevo; estás desconfiando de tu capacidad para atraer de nuevo esas cosas que quieres a tu vida; estás dudando de poder tener lo que pides y estás llenando vacíos con cualquier cosa impidiéndote a ti mismo manifestar tus deseos.
Soltar, dejar ir para recibir lo que nos toca

Si creas un espacio para cada uno de esos deseos, estarás enviando la señal de que ya estás listo para recibir lo que quieres. Además, tus pensamientos y emociones te estarán preparando para recibir.
Imagina que tu vida en este momento es una hoja en blanco, vacía. Ahora escribe es esa hoja lo que deseas y date cuenta qué es lo que hoy impide que lo tengas o lo realices, ¿hay espacio para esto, o está ocupado con algo o alguien? Por ejemplo, a veces queremos una pareja y resulta que no dejamos ir a un viejo amor que está en nuestros pensamientos constantemente, entonces el espacio está ocupado, no lo hemos vaciado y queremos que entre lo nuevo pero no hay lugar.
El fin de año y el año nuevo, un excelente momento para hacer espacio en tu lugar (casa, armarios, cajones), para permitir que las cosas nuevas lleguen a tu vida.

Para limpiar tu mente, los pensamientos, que están allí apretados, ocupando un valioso lugar y ya no sirven. Y en tu agenda, en tu tiempo, es necesario hacer un lugar para disfrutar de las cosas que te nutren, pasar tiempo con las personas significativas y que no “puedes” ver (por "falta" de tiempo); aprender algo nuevo, platicar, cocinar algo delicioso, leer, bailar, escuchar música o  meditar unos minutos y encontrar el valor del silencio en tu interior.

Una taza sólo sirve como taza si está vacía, si está llena no podremos servir en ella. Igual pasa con nosotros, solo vaciando podemos dejar entrar (afuera y adentro). Suelta, deja ir, regala, dona, recicla, cambia, haz espacio en tu vida, respira, deja que fluya la energía,  abre los brazos y tu corazón.
Si estamos abiertos y hay espacio llegará lo que deseamos, es importante que te des cuenta qué deseas, que conozcas tus pensamientos porque esa es la realidad que estás creando desde adentro hacia afuera.
En fin, es una época de cerrar, de renovar, de abrirse a lo nuevo, de abrir los brazos y recibir. 


Escrito por: Laura Fernández Torrisi

domingo, 23 de noviembre de 2014

¿POR QUÉ ME DEJAS SOLA? - Por: Laura Fernández Torrisi




La soledad es el tiempo, el espacio y el estado donde no hay otros que actúan como intermediarios con nosotras mismas.
Es un espacio necesario para ejercer los derechos autónomos de la persona y para tener experiencias en las que no participan de manera directa otras personas.
Para enfrentar el miedo a la soledad tenemos que reparar la desolación y la única reparación posible es poner nuestro yo en el centro y convertir la soledad en un estado de bienestar de la persona.
Marcela Lagarde[i]

Porqué cuando tenemos una enfermedad como la Endometriosis, resulta tan difícil para muchas de nosotras encontrar apoyo, o más bien sentirnos apoyadas por las personas queridas. ¿Qué pasa con nosotras? ¿Qué pasa con ellos? (la familia, la pareja, los amigos). Es común escuchar en las mujeres con Endo frases como: “no me entiende”; “creen que exagero”; “me siento sola”; “nadie entiende cómo me siento”; “nunca pensé que él no me cuidaría”; “me dejó sola en el hospital”; “él dice que ya no me aguanta”; “mi familia ya no quiere estar conmigo”; “mis amigos ya no me invitan”; “no quiero que me hablen de embarazos, ni de niños”, “¿cómo le digo que otra vez tienen que operarme?”, “ya no quiero que me toque”, ”ya no quiero decir que me duele”, "no quiero vivir así"… etc, etc.

Así nos sentimos, esto es cierto. Pero qué pasa con lo que esperamos de los demás. Con las expectativas que tenemos acerca del comportamiento, por ejemplo de la pareja.
Las enfermedades crónicas como esta, son un problemas de salud de larga duración (la palabra "crónico" proviene del término griego chronos, que significa tiempo).

Una enfermedad crónica suele afectar física, emocional, social y económicamente. Depende de la enfermedad, en el caso de la Endometriosis sabemos que afecta de todas estas formas. La realidad es que debemos aceptar y adaptarnos a la enfermedad, esto requiere tiempo y aprendizaje sobre la enfermedad y el mensaje que tiene para cada una de nosotras. Y es diferente de cómo lo aceptarán o entenderán las personas que nos rodean.

Asumir que se padece una enfermedad que tiene consecuencias como: dolor abdominal intenso, infertilidad (en muchos casos), problemas intestinales, infecciones recurrentes, inflamación continua, dolor en el cuerpo, depresión, alergias, problemas hormonales, muchas veces ocasionados por tratamientos, agotamiento y cirugías entre otras cosas, es muy difícil. 
A veces nos sentimos enojadas, vulnerables, confundidas, con miedo por nuestro estado de salud, nuestro futuro, el trabajo, la pareja, etc.
También podemos sentirnos con culpa, con decepción y llegar a sentir lástima por nosotras mismas. Otras veces vivimos sintiendo que todo lo que nos pasa es injusto, que no merecemos y nos enojamos con nosotras mismas y con la gente que queremos.

Cada persona reacciona de forma diferente, pero nada de esto es anormal ni ajeno a nosotras.
Para muchas, una de las formas de sentirse menos asustadas es aprender, informarse acerca de la enfermedad, preguntar, conocer gente que esté en la misma situación, esto ayuda, nos permite responsabilizarnos de nuestro tratamiento, de la elección del médico y de lo que queremos o no que se haga en nuestro cuerpo.

Es importante entender que las personas que están a nuestro lado también reaccionan emocionalmente cuando se enteran de nuestra enfermedad y durante el proceso. A veces les cuesta aceptarlo y quisieran que estuviéramos sanas, sin dolor. Tampoco saben qué decir, cómo apoyar, cómo expresarlo sin agregar una causa más a nuestro estrés. Otras veces responden con enojo, incomprensión o simplemente se alejan, se retiran, se cansan. Cuando esto ocurre, también hay que adaptarse a esta nueva situación de afrontar la enfermedad y la ausencia o lejanía de esa persona querida.

Cuando dos personas deciden unirse en una pareja, comprometerse, amarse mutuamente, esto implica cuidarse en todas las circunstancias. Todos como seres humanos somos igualmente vulnerables y frágiles, no estamos exentos de enfermarnos ni de morir. Sin embargo la presencia de una enfermedad crónica pone a la pareja ante una crisis y ante la necesidad de hacer ajustes en la relación, a veces nada fáciles de asumir. 
La pareja debe hacer nuevos acomodos en aspectos cotidianos, como por ejemplo si la mujer ya no puede trabajar, las labores del hogar que a veces no pueden cumplirse, el rendimiento del dinero ante los gastos de la enfermedad, la vida sexual, las expectativas de paternidad y familia, a veces un cambio radical de planes.

Generalmente la mujer con endometriosis demanda más atención de su cónyuge, más cuidados y ayuda en el hogar. Así como que él entienda sus cambios de humor, su tristeza e impotencia. Pero sobre todo ella necesita que él comprenda por lo que está pasando, que entienda su dolor físico y emocional, cosa que muchas veces es tarea difícil.

Es importante que la mujer tome en cuenta que nadie puede sentirse como ella y es complicado que  otro pueda manejar esta situación, lo que puede llevar a la ruptura de la pareja. Es como sentirse atrapados, con todo fuera de control, indefensos.

Rosalind Kalb, PhD, dice: "Incluso en los mejores matrimonios, es difícil", ella propone algunas maneras con que las parejas pueden hacer frente a las enfermedades crónicas.
  • Siete estrategias para hacer frente a una enfermedad crónica:
1. Comunicarse
Las relaciones pueden sufrir cuando las personas rehuyen a la discusión de problemas que no tienen solución fácil ni evidente - y que conduce a sentimientos de distancia y a la falta de intimidad, Kalb, dice. "Encontrar maneras de hablar abiertamente acerca de los desafíos es el primer paso hacia la resolución eficaz de problemas y los sentimientos de cercanía que vienen de buen trabajo en equipo", dice Kalb. "Mi esposa se siente frustrada con ella misma cuando no puede hacer cosas, como organizar la casa. Muchas veces, no estoy seguro si ella está enojada conmigo, o con su estado. A menudo, trato de descubrirlo por mi cuenta y no decir nada”.
La cantidad correcta de comunicación es la clave. "Si la pareja consume mucho tiempo hablando sobre la enfermedad, es un problema", "Si nunca hablan de ello, es también un problema. Usted tiene que encontrar un término medio".

2. Facilite las emociones estresantes
Sentimientos de tristeza y la ansiedad son reacciones normales a una enfermedad crónica. Muchas enfermedades crónicas, tales como la esclerosis múltiple, son impredecibles, sumándose a la ansiedad, Kalb precisó. "La mejor manera de lidiar con la ansiedad es identificar la raíz de la preocupación y encontrar estrategias y recursos para hacer frente, sugiere a las parejas hacer estas cuatro cosas:
· Aprenda más sobre la condición y aproveche todos los recursos disponibles para sentirse más en control.
· Considere la asesoría. Las parejas pueden ir para recibir asesoramiento juntos o por separado con un terapeuta capacitado. Así como aprender la construcción de habilidades de afrontamiento.
· Revisar la depresión. La tristeza es una respuesta normal a las pérdidas de una enfermedad crónica, pero la depresión clínica no tiene que ser.
· Reconocer las pérdidas que se están sufriendo en la relación.

3. Estado de sus necesidades
Una pareja con una enfermedad crónica puede dar mensajes contradictorios, con ganas de hacer cosas por sí mismos cuando se sienten bien, pero sentir resentimiento cuando los demás no ayudan en el momento en que no se sienten así, dice Kalb y recomienda que las personas con la enfermedad sean claras y directas sobre lo que quieren, porque su pareja no es un lector de la mente.
La enfermedad crónica a menudo provoca un cambio en el equilibrio de la relación. Las mayores responsabilidades que uno de los cónyuges tiene que asumir, es el desequilibrio. El cuidador puede comenzar a sentirse abrumado y resentido, y el receptor de los cuidados puede sentirse más como un paciente que un conyugue, que amenaza la autoestima y crea una enorme sensación de pérdida.
Las parejas necesitan hablar acerca de cómo negociar las tareas y responsabilidades. 

4. Revise siempre la salud del cuidador
Los cuidadores deben prestar atención a su salud física y emocional. Si no lo hace, no será capaz de ayudar al ser querido.
El agotamiento del cuidador puede ser un riesgo. Sus señales de advertencia incluyen: 

-Aislamiento de los amigos, la familia y otros seres queridos. 
-Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba. 
-Sentirte triste, irritable, desesperado y desamparado. 
-Los cambios en el apetito, el peso, o ambos. 
-Los cambios en los patrones de sueño. 
-Enfermarse con más frecuencia. 
-Los sentimientos de hacerse daño o a la persona a la que usted está cuidando. 
-El agotamiento emocional y físico. 
-Irritabilidad. 
Si esos síntomas están presente, el cuidador debe buscar ayuda para el propio bienestar y el apoyo en el cuidado de sus seres queridos.

5. Fortalecer las conexiones sociales
Las enfermedades crónicas te pueden aislar. Tener amistades fuertes es un amortiguador contra la depresión. Algunas personas con enfermedad crónica se cansan con facilidad, lo que puede hacer difícil la planificación y seguimiento a los compromisos sociales.
Los conyugues-cuidadores deben sentirse libres para socializar sin sentirse culpable por ello. El mantenimiento de una identidad propia es importante.

6. Dirección Financiera de tensión
El dinero puede ser una carga para cualquier pareja, y la enfermedad crónica puede ser una carga financiera enorme. Puede haber pérdida de ingresos si la pareja enferma deja de trabajar, el aumento de los gastos médicos. Las parejas que tratan con enfermedades crónicas también pueden beneficiarse al aprender a reducir los costos de medicamentos y gastos de las visitas al médico.

7. Prémiense mutuamente
"Mi enfermedad ha hecho que el matrimonio sea más fuerte en algunos aspectos," "Somos un equipo. Ha sido difícil, pero tratamos de mantener las cosas importantes en mente”. "Estamos juntos todo el tiempo", "Nos hemos transformado en especie de un solo ser." "Haga algo bueno para su cónyuge todos los días", este es un buen consejo para cualquier pareja.

Tal vez estos consejos de la doctora Kalb resulten útiles, creo que en la pareja nunca debemos perder de vista el para qué decidimos estar juntos, qué nos atrajo a uno del otro, qué nos hizo enamorarnos. Entender que el amor es acompañarse en estas situaciones difíciles, y tal vez en esto radica parte del sacrificio amoroso, en entregarse al otro mutuamente sin perder la individualidad de cada uno.

De nada sirve culparse o culpar; sentir lástima (por una misma o por la pareja); mostrarse indiferente; hacer de cuenta que no pasa nada; no expresar lo que se siente; no buscar ayuda si se necesita.
Y a veces las cosas no son como parecen. A veces a las personas que están a nuestro lado, sobre todo a los hombres, les cuesta mucho entender lo que pasa, les duele y no saben cómo expresarlo, cómo decirlo. No saben decir: me duele, no quiero que sufras, también a mi me afecta, tengo miedo... 

Fortaleza de Guerrera
Adaptarse a vivir con una enfermedad requiere tiempo y apoyo. Es un reto. Muchas veces nos enseña a descubrir una capacidad de resistencia que ni nosotras conocíamos. Nos muestra la fortaleza interior de una Guerrera.


Escrito por: Laura A. Fernández Torrisi





[i] “Cuadernos inacabados 48 Para mis socias de la vida”. Marcela Lagarde y de los Ríos. 2005 Editorial Horas y horas - Madrid.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

VIVIR CON MIEDO - Por: Laura A. Fernández Torrisi

VIVIR CON MIEDO
*Laura Adriana Fernández Torrisi

Dedicado a mis alumnas y alumnos

Hablaré del contenido del capítulo Patricia vengadora; perteneciente a la serie Mujeres Asesinas[i], lo elijo por ser un caso real en el que claramente se muestra el uso de la violencia por parte del hombre, hacia toda su familia; por ser un material que puede ser didáctico, tanto en clase como en supervisión y está disponible en la red. El machismo. El abuso sexual hacia su hija pequeña (posiblemente también hacia su hijo) y el acoso constante a la niña hasta su juventud. También hablaré de la dinámica familiar, el papel de la madre, del hermano y del protagonismo del secreto. De la participación de la psicóloga tratante y el diagnóstico psicopatológico de Patricia, la protagonista, que llega a su límite, tras la muerte de su hermano y asesina a su padre. En un artículo publicado anteriormente,[1] abordé conceptos como: violencia, feminicidio, machismo, misoginia y violencia de género, por lo que no repetiré estos términos, sino que los complementaré. Iré desglosando la experiencia vivida por Patricia, los sentimientos que surgen en ella y la relación familiar; el trabajo terapéutico, así como los sucesos e  interacciones que afectan su personalidad hasta llegar al extremo  de matar como resultado y solución a su gran miedo e impotencia. Matar como escape de lo para ella era un  callejón sin salida.

*Laura A. Fernández Torrisi. Psicóloga. Psicoterapeuta Humanista Gestalt. Docente en la Licenciatura en Psicología LX – UVM
“En lugar de un paciente aquejado de una
patología, el enfoque es ahora de una familia en
situación disfuncional”
S.  Minuchin

El tema es, como lo menciona el título, “vivir con miedo” y sus consecuencias en la personalidad. Empiezo entonces por definir qué es el miedo y cómo pueden afectar las situaciones traumáticas a la personalidad. Este sentimiento el miedo, nos prepara para luchar o huir, su objetivo es la protección; o nos paraliza, dejando terribles consecuencias, sobre todo cuando se trata de la niñez.
En el caso de la protagonista, Patricia, el miedo se mezcla con ansiedad, provocándole enuresis cada vez que se siente amenazada, así como la imposibilidad de relacionarse de una manera sana y funcional y vivir su sexualidad en pareja. A pesar de sentirse amada, segura y confiada, se paraliza ante el miedo y la ansiedad que le provoca el coito, debido a sus experiencias previas, ligadas a los repetidos contactos sexuales con su padre, por medio de la coerción. Se mezclan también sentimientos de afecto y vergüenza. Se observa el abuso de poder, la culpa, el “pago” de las faltas cometidas y la obediencia característica del más vulnerable. Se observa la doble moral del padre que sanciona conductas, castiga las faltas de otros, pero se permite todo a sí mismo. Este miedo se fusiona con sentimiento de abandono y soledad. El miedo mezclado con impotencia, enojo y agresión contenida lleva a Patricia querer suicidarse, sin que aparentemente, nadie lo note y nadie haga nada.
La protagonista fue finalmente diagnosticada con un trastorno de personalidad, por lo que me parece importante explicar qué significa esto. Personalidad deriva del griego (prósopon) y del latín (personare, persona), originalmente era sinónimo de “personaje”, y se designaba con ello la máscara utilizada por los actores de teatro que les permitía no sólo amplificar su volumen de voz, sino también ocultar su verdadero rostro (Polaino-Lorente, Cabanyes y Armentia, 2003). 
Según Millon y Davis (1998), su significación ha ido cambiando a lo largo del tiempo. El término persona perdió la connotación de ilusión y pretensión, y empezó a representar no la máscara, sino la personal real, sus características aparentes, explícitas y manifiestas. Con el paso del tiempo, el término de personalidad ha adquirido un último significado que se centraría en las características psicológicas más internas y ocultas del individuo, siendo este significado el más cercano a su uso contemporáneo.
La personalidad podría considerarse como un patrón complejo de pensamientos, sentimientos y conductas característicos que distinguen a las personas entre sí, que persisten a lo largo del tiempo y se manifiestan en casi todas las áreas de funcionamiento del individuo (Caballo, 2001; Caballo, 2004). Estos rasgos intrínsecos serían una compleja mezcla de factores temperamentales (determinados por la biología) y caracterológicos (determinados por el ambiente). Según el DSM-IV-TR, los rasgos de personalidad son “patrones persistentes de formas de percibir, relacionarse y pensar sobre el entorno y sobre uno mismo que se ponen de manifiesto en una amplia gama de contextos sociales y personales” (APA, 2002) Solo cuando estos patrones son “inflexibles” e inadaptativos y ocasionan alteraciones importantes del funcionamiento social u ocupacional o tensión subjetiva, constituyen un trastorno de la personalidad. (Goldman, 2000)
La diferencia entre una personalidad normal y una personalidad patológica no está clara, Millon y Escovar (1996) señalan que los individuos poseen una personalidad sana, cuando se muestran capaces de afrontar las exigencias ambientales de un modo flexible y cuando sus percepciones y conductas fomentan una mayor satisfacción personal. Por el contrario, podremos hablar de un patrón patológico o desadaptativo cuando las personas respondan a las dificultades de la vida de forma inflexible o cuando sus percepciones y conductas dan lugar a un malestar personal o una reducción de las oportunidades para aprender y crecer.
Tal como lo menciona el DSM IV, un trastorno de personalidad “es un patrón permanente e inflexible de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto, tiene su inicio en la adolescencia o principio de la edad adulta, es estable a lo largo del tiempo y comporta malestar o prejuicios para el sujeto". DSM-IV-TR (APA, 2002),

Respecto a la etiología de los trastornos de la personalidad se pueden mencionar, entre otros dos importantes aspectos. El primero reúne aspectos psicosociales, como la posible separación o pérdida parental, una implicación parental alterada y abuso físico, psicológico o sexual durante la infancia. El segundo incluiría factores genéticos, como historia familiar de antecedentes psiquiátricos, aspectos temperamentales y disfunciones neurobiológicas y/o bioquímicas (Díaz, 2001).

Miedo y ansiedad
El miedo y la ansiedad son experiencias emocionales diferentes. El miedo es muy desagradable y tiene una función imperiosa orientada a la supervivencia, a provocar que se escape del peligro, es una respuesta a un estímulo específico. La intensidad de estas respuestas, así como el grado de activación ante nuevos estímulos y la vulnerabilidad al pánico o a paralizarse, varían entre un individuo y otro. El miedo viene acompañado de enojo y activa a la persona para una intensa actividad y la ansiedad provoca confusión en los procesos cognitivos que dominan la conciencia y la atención se vuelve difusa. 
Marina define el miedo de esta manera: “Un sentimiento desagradable, aversivo, inquieto, con activación del sistema nervioso autónomo, sensibilidad molesta en el sistema digestivo, respiratorio o cardiovesicular, sentimiento de falta de control y puesta en práctica de alguno de los programas de afrontamiento: huida, lucha, inmovilidad, sumisión… y ello porque el sujeto se encuentra ante la presencia de un peligro”. (Marina, 2006)
La ansiedad es una respuesta a situaciones simbólicas, psicológicas o sociales, en vez de a la presencia física inmediata de peligro. Es una respuesta ante la incertidumbre que surge cuando la propia integridad, de coherencia, de continuidad, se ve amenazada. 
También Marina argumenta que el miedo produce un triple estrechamiento de la conciencia. 
· Corporal: el cuerpo se percibe como una vivencia opresiva.
· Psicológica: el mundo sólo se ve como un lugar de amenazas.
· Conductual: todas las energías se concentran en un único objetivo: estar en alerta máxima, prestos a huir.
El más frecuente de los miedos:
· Miedo a nuestros semejantes.
· Miedo a su mirada.
· Miedo a su evaluación.
¿Cómo se aprende a ser miedoso? Hay cuatro tipos de aprendizaje, según Marina:
· Los sucesos traumáticos experimentados por el individuo.
· Sufrir daños penosos y repetidos: humillaciones, agresiones.
· Aprendizaje social, por imitación de modelos familiares y sociales.
· Asimilación de mensajes alarmantes. (Marina, 2006)

La dificultad de vivir los miedos poco espectaculares que estrechan la vida como el miedo a las escenas violentas, a las situaciones conflictivas, al aburrimiento, a la soledad, a la destrucción del mundo próximo, al desorden; miedo a tomar posturas firmes. Si se tiene sensación o sentimiento de miedo, es ese sentimiento lo que va a guiar las acciones futuras.Nuestra naturaleza nos provee como mencioné, de ambos aspectos: primero con una acción que hace que podamos huir de forma efectiva, sin pensar ni reflexionar, de un lugar donde hay un peligro, y también nos provee de ese beneficio adicional de mantener en nuestra mente algo que nos recuerde esa fuente de peligro. Por ello, cuando reflexionamos sobre el por qué de nuestras decisiones, observamos que estas tienen que ver con la forma con la cual adherimos una emoción (no necesariamente el miedo, sino placer, rechazo, etc.) a un objeto particular. 
En la historia de Patricia el aprendizaje se caracteriza por lo imprevisible y por la ausencia de control interpersonal, que puede producir muchas ansiedades interpersonales, incluidos el miedo a la intimidad y el miedo a perder el control, el miedo a su padre. Cuando el miedo se evoca, la acción se detiene. Esto es lo que ella experimenta, por ejemplo con su pareja, con su padre y con su enuresis como respuesta.

Vergüenza
La vergüenza es una respuesta emocional y de valoración negativa de uno mismo, inherente a lo que uno es, cómo es y qué hace. Se relaciona con sentirse expuesto, carente de dignidad y valía, implica sentirse visto con desprecio o inferior ante los ojos de otro. Está directamente ligada al miedo, el miedo a la no aceptación de los demás. La vergüenza es una emoción central, fundamental, que está relacionada con la propia valía como persona. Cuando el rechazo, la burla, el desprecio o la transgresión es de parte de las personas significativas, se internalizan y se dirigen al sí mismo, entonces los sentimientos de vergüenza se generan intrapsíquicamente. Patricia se siente inadecuada y sucia.
Marina así lo define: “la vergüenza es una pasión que excita una turbación en el ánimo por la aprehensión de algún desprecio, confusión o infamia que se padece o se teme padecer. Es un desencadenante del miedo. Tenemos miedo a sentir vergüenza como lo tenemos a sentir cualquier otro dolor”. (Marina, 2006)
Las creencias que nos someten al pensamiento angustioso son:
· Responsabilidad exacerbada: nos sentimos responsables de todo lo malo.
· Perfeccionismo: todo lo debemos hacer con una gran perfección, sin dejar nada al azar, a la improvisación.
· La creencia en la propia impotencia: esto revela una profunda falta de confianza en sí mismo.
· La creencia en la incontrolabilidad de los acontecimientos: baja tolerancia a lo ambiguo e imprevisible.
Emociones de desprecio y asco juegan un papel central en la generación del sentimiento de vergüenza. Primero estos sentimientos de desprecio y asco están dirigidos a un objeto que se ve como ofensivo. El asco se da en función de estar demasiado cerca de un objeto que no se puede digerir y conlleva el deseo de expulsar esa sustancia ofensiva, se siente en función de cualquier cosa que se perciba como ofensiva y sucia, incluyendo pensamientos, valores y personas. Algunas personas muestran asco ante actividades sexuales o ideas eróticas. 
El desprecio y el asco cuando se dirigen hacia una persona, debido a la trasgresión de límites y normas, sirven, igual que el enojo, para fomentar la separación y la fijación de límites bien definidos, sin embargo, cuando se internalizan, y se dirigen al sí-mismo, producen sentimientos de vergüenza, auto rechazo y autoaversión. (Greemberg y Pavío, 2003). Tal como lo explica Yontef, la sensación de vergüenza generalmente se remonta a una edad muy temprana. Se basa en los primeros esfuerzos y experiencias que tiene el niño en la interacción con los demás. La familia transmite las expectativas culturales, éticas, religiosas, de conducta, de pensamiento, etc. También expresa al niño qué afectos son bienvenidos en ese sistema, los estilos emocionales y de comunicación. La reacción de vergüenza se engendra porque esta niña tiene la necesidad de tener padres que la cuiden y la quieran tal como es, si esto no ocurre, asumirá que la culpa es suya por no ser lo suficientemente buena, y este será el principal ingrediente del proceso de vergüenza. (Yontef, 1997)

Culpa
La culpa está ligada al sentimiento de haber hecho algo mal, de haber obrado mal. De haber herido a alguien o de violar algún código moral, ético o legal, y como consecuencia tener que pagar por eso. Tiene que ver con lo que hago, o con algo que otros hacen o hicieron. Lleva al arrepentimiento, al remordimiento. La culpa se produce con más frecuencia cuando se provoca con actos agresivos u hostiles, o relacionados con la sexualidad, ya sea con transgresiones cometidas o permitidas en este contexto. 
La sanción para la culpa es el castigo. Es claro en Patricia como alivia su culpa de niña, cumpliendo con el castigo que su padre le impone para obtener su perdón. En términos arquetípicos la culpa es la mutilación, Patricia intenta suicidarse cortándose las venas. 
Según lo menciona Yontef, la sanción por la vergüenza es el abandono, incluso el abandono físico. (Yontef, 1997) Creo que hasta aquí podemos tener un claro panorama, de las causas que fueron llevando a Patricia de la mano hasta el lugar donde finalmente se coloca al matar a su padre.

El incesto
Es quizá la más cruel e incomprensible de las experiencias humanas. Representa la traición de la confianza más básica, entre el niño y el padre o la madre. Emocionalmente es devastador. Los niños pequeños se convierten en víctimas en situación de total dependencia de sus agresores, no tienen a dónde ir, ni a quién recurrir. (Forward, 1990). En pocas palabras, indefensión. Las figuras que deberían proteger son las que se convierten en agresores, en el caso de Patricia, el padre y la madre. El incesto traiciona, destruye el corazón y la inocencia de esta niña. Ella confunde el amor de su padre con la intimidad, es seducida y lo complace en sus peticiones. Pero algo en ella sabe que está mal y el daño psicológico es demasiado grande. (Lammoglia, 2004)
Patricia se encuentra en una prisión llena de sucios secretos, que le pesan inmensamente y nunca supo qué hacer con ellos, ni donde depositarlos, ni como acomodarlos en su interior.

La familia, el secreto
La familia juega un papel fundamental, desde la manera en la que se relacionan entre los miembros, como se dan los vínculos, los roles que cada uno tiene y el tipo de comunicación. Es difícil, sino que imposible que el incesto se de en familias abiertas y comunicativas, donde el amor se da sin restricciones. En cambio sí se da, en aquellas donde hay aislamiento emocional, secretos, necesidades afectivas, estrés, violencia y faltas de respeto (Forward, 1990) por medio de la coerción psicológica en la relación, en este caso, padre/hija. El padre la obliga a relacionarse sexualmente con él, como un modo de “disciplina”. Después de alguna falta cometida por la niña, es la forma de castigarla y el medio por el que Patricia puede ser perdonada por él. El padre ejerce la violencia, el poder, la coerción, enfurece, castiga, y con gran “benevolencia” otorga el perdón.
Los niños por naturaleza son afectuosos, confían en sus padres. Aquí se da constantemente un doble vínculo, un doble mensaje, una doble moral muy común en las familias mexicanas
La niña siente culpa y mucha vergüenza, se siente sucia, creo que no hay otra vergüenza tan profunda como esta, hay que guardar el secreto, la única manera en que ella puede sobrevivir a este trauma, es encubriendo, hundiendo estos recuerdos, tan profundamente que a veces nunca afloran, como ocurre en su trabajo terapéutico, nunca lo dice.

La negación surge en la madre, puede tener su motivación en la necesidad de mantenerse a si misma delante de un miedo cada vez mayor de destrozarse. Así como evitar que su frágil self sea aplastado por la realidad. La madre sabe, o por lo menos percibe que esto está pasando, se convierte en cómplice silenciosa, ciega. El incesto y la violencia están allí, ella prefiere ordenar la casa, cocinar, aplacar, decir no pasa nada, en un fallido intento de proteger a sus “pequeños” que ya no son pequeños y protegerse. En el caso de Patricia, ella le dice a su madre lo que está pasando, intenta suicidarse, y aún así la madre no la ve, no la escucha, por lo que esta chica es doblemente traicionada y doblemente violada. Parecía que a su madre nada la movía de su planitud emocional, de su terrible dependencia, (que tampoco quiere ver), de sus miedos, aspectos con los que su hija la confronta abierta y directamente.
Con el hermano, que también es víctima de violencia por su homosexualidad, Patricia sostiene una relación entre iguales, muy afectiva, estrecha. Es una relación de soporte. Su hermano es la única persona en la que ella puede confiar, y el único en el que encuentra apoyo, le brinda seguridad, cuidado y comprensión. Es un pilar fundamental, que al caerse la devasta, la hunde en la tristeza, el enojo y la culpa. El vacío que deja su hermano, se convierte en el motor para abandonarse, abandonar todo. Limpiar y limpiarse y no sólo con el agua.

La experiencia vivida por Patricia de niña
A los niños les cuesta mucho expresar el enojo, no es una expresión directa de los sentimientos de ira, sino más bien la evitación de los verdaderos sentimientos. Dado que los sentimientos heridos son tan comúnmente sepultados bajo una capa de sentimientos de enojo, es muy amenazador y difícil para los niños, y también para los adultos, traspasar la corteza de los sentimientos de enojo para permitir la plena expresión de los auténticos sentimientos subyacentes, como el miedo.
Por cada temor que el niño expresa abiertamente, hay muchos otros que se guarda. En nuestra sociedad, tener miedo es sinónimo de cobardía. Cuando veo niños con conductas agresivas, (en el caso de Patricia, intentó suicidarse a los 14 años), comportamiento retraído o síntomas físicos (la enuresis), es frecuente que afloren muchos temores que han mantenido ocultos. Los niños necesitan hablar de estos miedos. Sólo cuando pueden ser mirados abiertamente, el niño puede adquirir la fuerza para enfrentar un mundo que a veces es aterrador”. (Oaklander, 2007). En este caso, la niña no encuentra apoyo verdadero en el entorno (excepto en su hermano), ya que su madre no la ve, no la escucha, se muestra evasiva, conciliadora, justificante, cómplice.
Para estos niños, la soledad llega como una abrumadora percepción de que en ninguna parte hay apoyo – que las personas de quienes dependen para su supervivencia, abrigo, afecto e interés, sólo pueden entregar la más mezquina atención a sus necesidades.
En esta situación, los niños también se sienten desamparados. No tienen ningún otro sitio donde ir, no hay nadie más a quien recurrir y nadie, incluyéndose a sí mismos, puede satisfacer sus necesidades. La respuesta del niño a este abrumador sentido de soledad es la angustia”. (Oaklander, 2007)

Rogers, así explica el sí mismo, como el “conjunto de percepciones o imágenes relativas a nosotros mismos admisibles a la conciencia. Es una porción del campo fenoménico total del individuo”.La estructura del yo emerge en forma gradual de la interacción del organismo y el ambiente. Aquellas experiencias que parecen aumentar el yo son valuadas e incorporadas a la imagen de sí mismo, aquellas que parecen amenazar al yo son negadas y son consideradas ajenas a éste. El autoconcepto es una porción del campo fenoménico que se ha diferenciado en forma gradual. El autoconcepto es la imagen que el individuo percibe de sí mismo. Un individuo puede experimentar cualquier expresión de enojo como mala y por consiguiente dejar de percibir con precisión que a veces su expresión es satisfactoria. En esos casos, la experiencia del yo y la del organismo no coincide. En la estructura del yo se desarrolla la disociación entre organismo y “self”. 
Llega un momento en el que los valores del niño no son calibrados conforme al criterio de su tendencia actualizante, sino conforme a criterios de otras personas. Las valoraciones de los padres entran a formar parte del propio campo perceptual, con la negación de los propios valores y la distorsión de otras experiencias. En el momento en que esto ocurre, se puede decir que se sienta la base de un concepto de sí mismo poco realista y falso, ya que no coincide con la experiencia.

Las dos versiones de este proceso:
a)- Introyección de valores: Las actitudes de otras personas llegan a experimentarse como propias a costa de distorsiones. El concepto de sí mismo va forjándose a partir de este doble sistema. Por un lado, las experiencias directas del individuo, y por otro aquellas simbolizaciones distorsionadas de experiencias incompatibles con él, que tienen como resultado la introyección de valores ajenos.
Así empieza el desajuste emocional, se empieza a negar la experiencia, a guardar silencio, por vergüenza y por miedo. Miedo al rechazo, a no ser aceptada, a no agradar a los padres.

b)- El desarrollo de las condiciones de valor: La expresión de consideración positiva por parte de una persona-criterio puede llegar a ser más obligante que el proceso de evaluación organísmica, y el individuo puede llegar a depender más de la consideración positiva de otras personas, que de las experiencias positivas para la actualización del organismo. En el momento en que el niño necesita considerarse positivamente a sí mismo. Llega a amarse del mismo modo que cree ser amado por los padres, pero independientemente de los mismos. Cuando el niño busca o evita determinadas experiencias únicamente por ser dignas o no de su propia consideración positiva, entonces podemos decir que ha establecido unas condiciones de valor. (Fernández Torrisi, 2003)

Obstáculos en el desarrollo
Los obstáculos empiezan a presentarse en la niñez y son aspectos normales del desarrollo. Lo que el niño aprende en una etapa como algo benéfico tiene que revaluarse en etapas posteriores. Lo que predomina en la primera infancia puede inhibir más tarde el desarrollo de la personalidad.
Las conductas o actitudes que niegan algún aspecto del sí mismo, porque tienen menos o más mérito para la autoconsideración, se llaman condiciones de mérito y constituyen los obstáculos fundamentales para la percepción exacta y el conocimiento realista. Son lentes y filtros selectivos que tienen por objeto asegurar el afecto de los padres y de otras personas. Aceptar ciertos sentimientos y permitir que se expresen cuando ocurren es más saludable que negarlos o repudiarlos. El desarrollo se entorpece cuando la persona niega las cosas que difieren del concepto de sí mismo “artificialmente” bueno. Por mantener la falsa imagen de sí mismo, la persona distorsiona constantemente las experiencias, formadas en base a negaciones o distorsiones. (Fernández Torrisi, 2003)

La diferencia
Varios autores como Maslow, Frankl, Allport, Rogers, entre otros, hablan de la capacidad que tenemos los seres humanos para salir adelante de la adversidad, hacia la autorrealización, hacia un sentido de vida, o una tendencia actualizante que nos impulsa a hacer lo mejor para nosotros. Otros autores como Sirulnik, Vanistendael y Poletti, hablan de Resiliencia como la capacidad de proteger la propia integridad ante fuertes presiones y de crear una vida digna de ser vivida a pesar de las circunstancias adversas. No quiere decir que las personas resilientes no se van a topar con adversidades, sino que cuentan con las herramientas y habilidades necesarias para salir bien librados de ellas. El temperamento (herencia) y las experiencias vividas, claro que juegan un papel muy importante en nuestro desempeño, pero los seres humanos poseemos la capacidad de autodeterminarnos, de elegir como queremos vivir nuestra vida. En esta historia, se ve una diferencia, por ejemplo, entre ella y Marcelo, su hermano. Él aparentemente tiene más fortaleza emocional y está capacitado para tomar decisiones buenas para su vida, aunque evidentemente también está muy afectado por la situación familiar, por la situación de su hermana y fue testigo de los abusos cometidos por su padre hacia su hermana y siente la responsabilidad de cuidarla. La necesidad de protegerla, tal es así que le cuesta la vida. Pero es evidente que hay una diferencia en la estructura de la personalidad de ambos.

Menciona Boris Cyrulnik que “para curar el primer golpe, es preciso que mi cuerpo y mi memoria consigan realizar un lento trabajo de cicatrización. Y para atenuar el sufrimiento que produce el segundo golpe, hay que cambiar la idea que uno se hace de lo que le ha ocurrido, es necesario que logre reformar la representación de mi” . 
Que en Patricia la cicatriz nunca sea segura, marca una brecha en el desarrollo de su personalidad, un punto débil que siempre puede reabrirse con los golpes que la vida decida propinar. Esta grieta obliga a trabajar incesantemente en su interminable metamorfosis. Sólo entonces podrá llevar una existencia bella y sin embargo frágil, pues jamás podrá olvidar su pasado. No obstante, podrá pensar en ese pasado de un modo que le resulte soportable. Esto significa que la resiliencia, el hecho de superar el trauma y volverse bello pese a todo, no tiene nada que ver con la invulnerabilidad ni con el éxito social. 
Esto explica brevemente el cómo afectó a Patricia no poder hablar de su historia, guardar el secreto de la familia, y el que en su trabajo terapéutico no se hubiera profundizado en esto. Su trauma quedó guardado por el profundo dolor que le causaba, su madre prefirió no verlo, y a su doctora (en mi opinión) le faltó la dirección y la potencia necesarias para llevar este trabajo.


El trabajo terapéutico
El trabajo terapéutico <para mi> no fue el adecuado, la psicoanalista, es una persona sumamente distante, sin calidez y hasta parece poco <o nada> empática. Creo que faltó potencia en sus intervenciones y un acompañamiento real a Patricia, para que ella pudiera encontrar el ambiente adecuado de confianza para hablar de algo tan íntimo y delicado como sus secretos. Los secretos de su familia. No se menciona como se manejó el intento de suicidio, pero ya desde ahí, se debió haber actuado adecuadamente. Percibo que, en cierta forma la terapeuta juega un rol parecido al de la mamá de Patricia, prefiere no ver.
En lo que la terapeuta, su doctora pudo haber ahondado, es en estos sentimientos que menciono, el miedo, la vergüenza, la culpa principalmente, para poder llegar a desenmascarar el secreto, la rabia, el enojo y la agresión contenida. A Patricia percibir la sensación de vergüenza le produce a su vez más vergüenza y un mayor deseo de ocultarse, lo que a su vez genera más vergüenza. Es un círculo cerrado y paradójico porque cuanto más se esconde la persona, más se aleja de su necesidad de contacto y de la posible sanación <cosa que debió observar la doctora> La sanación ha de ser siempre un encuentro afectivo. Por medio de una actitud empática, una escucha abierta y cálida, carente de juicios, trabajar con la experiencia y las emociones, para que Patricia pueda reconocer, evocar y expresar estas experiencias tan dolorosas. Trabajar con la sensación que provoca la experiencia presente. La ansiedad, el miedo a sentirse indefensa. Acompañarla en este proceso, para cerrar estos asuntos inconclusos, para poder alejarse del ambiente que tanto la daña, para descubrir sus necesidades, sus capacidades y sus recursos. Estoy exponiendo estos puntos como una opción desde mi postura como gestaltista, pero sin lugar a dudas, sé que hay otras corrientes, otras opciones que pudieron haber ayudado como una intervención en crisis (en el momento del intento de suicidio). La terapia familiar es muy eficiente para resolver problemas relacionales, pero me queda claro, que estas familias patológicas y con secretos no asisten a terapia. 

Schützenberger dice, que nuestra vida sea la expresión de nuestro ser profundo, en el fondo, es la labor de la psicoterapia y de la formación. Después de haberse descubierto y comprendido a sí–mismo, el psicoterapeuta puede entender, percibir, ver, casi adivinar lo que apenas está expresado. A veces se manifiesta por el dolor, la enfermedad, el silencio, el “lenguaje del cuerpo”, el fracaso, el acto fallido, la repetición, las “desgracias” y dificultades esenciales de su cliente. Entonces, humildemente, con todo su “saber” (aunque se trate tanto de un saber-ser, de un saber – ser con el otro y de escucharle, como de un saber- hacer, o de un saber (teórico), el terapeuta intenta ser el “go between”, el intermediario, en el interface entre el yo y el yo del cliente, entre el que se busca y la verdad suya ( de él, el “cliente”, el otro), y su “partero” o su “comadrona” como lo decía Socrates. (Schützenberger, 2006) Esto para mi, fue lo que faltó en terapia, empatía, la fortaleza que brinda la relación, confianza, el uso de la fenomenología, el entender las señales, el cuerpo, los silencios, lo no dicho, lo callado.

CONCLUSIÓN

Hay teorías como la psicoanalítica, autores como el Dr. Santiago Ramirez, que sostienen y afirman que “infancia es destino”. 
La vida psíquica de los seres humanos no es un agregado caótico de elementos incomunicados e independientes, sino que más bien éstos forman una estructura o sistema neuropsíquico organizado y coordinado con fines propios. El conocimiento y comprensión de una persona dependerá mucho más de un procedimiento perspicaz e inteligente para captar esa estructura central y personal que da sentido a todo el resto, que de estudios aislados no bien orientados hacia la comprensión del sistema como un todo. Creo que aunque efectivamente el hubiera no existe, este caso nos tiene que servir a las personas que nos dedicamos a atender la salud emocional, psicológica, que tenemos una gran responsabilidad en nuestras manos, un serio compromiso con la gente que solicita nuestra intervención. Tenemos que estar muy bien preparados, documentados y siempre actualizados, para ejercer nuestro trabajo de la mejor manera, con respeto y ética. Para ser claros y objetivos a la hora de diagnosticar, ya que en el caso de Patricia, no había bipolaridad, como fue diagnosticada. Patricia vivía con incertidumbre, con miedo y enojo. Vergüenza y culpa, inclusive con su pareja, por no poderle dar lo que él esperaba de ella. Por miedo a ser abandonada, sintiéndose exigida a hacer “cosas” para ser aceptada, igual que con su padre.
Este caso da para mucho, el tema es muy extenso y puede ser observado desde diferentes perspectivas teóricas. Es como para desmenuzarlo, y poder observar todos los detalles, conocer lo más posible. A mí me resulta apasionante, desde el punto de vista profesional, a pesar de lo duro injusto y cruel que me parece el caso. No hay palabras para definir un incesto, no hay algo peor que se le pueda hacer a un niño. 

Me quedo con una sensación de impotencia, Patricia era una niña sana, no tenía ninguna patología y mi intención con este trabajo, es explicar minuciosamente los factores que a mí juicio, fueron en Patricia los motivadores para cometer el asesinato. Ella expresa estar muerta también, y creo que sí, que queda sumida en un abismo de dolor por la muerte de su hermano y con más culpa que antes. 
Respecto a la afirmación: infancia es destino. Por una parte sí y por otra parte no coincido. Si bien toda la experiencia vivida por Patricia fue una de las causas, también intervienen otras, su temperamento, su estructura psíquica, su capacidad de resiliencia, y por supuesto el trabajo terapéutico. Este último ¿podía haber cambiado el final de la historia? Tal vez sí… 
Ella ahora tiene otras cargas, el asesinato de su padre y la muerte de su hermano. Aún así creo que podría recuperar muchas cosas y ser funcional en su vida algún día, claro, si se le diera la ayuda, la oportunidad y los medios para hacerlo.
Rescato la expresión de Soren Kierkegaard que dice: “la vida se vive hacia adelante, pero sólo se entiende hacia atrás”.
En mi concepción humanista de ver al ser humano, me resulta muy difícil convencerme que nuestra infancia nos marca de forma determinante, infalible, como un estigma que define nuestro futuro destino. Si yo creyera este concepto, infancia es destino, como algo ineludible, inevitable, no trabajaría como terapeuta, ni seguiría constantemente estudiando, ni enseñaría a mis alumnos.
Si junto lo que he estudiado, con mis años de experiencia acompañando a otros y mi propia historia de vida, me demuestro gratamente lo contrario. Por eso el día de hoy estoy aquí y ahora, escribiendo sobre esto. 
Marina llama valiente a quien “la dificultad o el esfuerzo no le impiden emprender algo justo o valioso, ni le hacen abandonar el propósito a mitad del camino; actúa guiado por la justicia que es el último criterio de valentía“ y agrega: “solo hay valentía para el bien”.

*Dirección electrónica: capítulo serie “Mujeres asesinas México”: Patricia Vengadora. https://www.youtube.com/watch?v=JfjWDV8sEl0 

BIBLIOGRAFÍA

Caballo, V. (2001a). Una introducción a los trastornos de la personalidad del siglo XXI. Psicología Conductual. Madrid. Recuperado de: http://www.psiquiatria.com/imgdb/archivo_doc8506.pdf

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[1] Fernández Torrisi, Laura (2009). Género: sujetos emergentes y sujetos extremos Una mirada desde la violencia en el noviazgo y el feminicidio. Revista Figura Fondo Numero 26. IHPG [s.n] México.


[i] *Dirección electrónica: capítulo serie “Mujeres asesinas México”: Patricia Vengadora. https://www.youtube.com/watch?v=JfjWDV8sEl0